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Tony Wagner, Harvard Innovation Lab

¿Qué educación necesitan nuestros hijos para afrontar el futuro?

Tony Wagner - Foto de su Facebook
Tony Wagner - Foto de su Facebook

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REVISTA DE PRENSA • 12/01/2016

Tony Wagner es un revolucionario. Para ello no necesita alzar la voz, montar broncas o recitar consignas. Él prefiere el análisis riguroso y la honestidad intelectual. No en vano es uno de los mayores expertos en educación del mundo. Director del Laboratorio de Innovación de la universidad de Harvard, Wagner es consejero de numerosas instituciones educativas y organismos públicos. Y cuando habla de educación, sabe de lo que habla, puesto que ha ejercido como profesor de secundaria y catedrático de universidad. Es decir, que no se trata de un teórico, sino de alguien bregado en las aulas.

La revolución que plantea este profesor vocacional radica en la necesidad de cambiar el modelo educativo actual para que los jóvenes puedan enfrentarse con garantías al futuro que les espera. Wagner plantea que hay que repensar el papel de la escuela, puesto que actualmente el conocimiento está en todas partes y, por lo tanto, ya no es imprescindible que hay una persona para transmitirlo. De ahí que los buenos profesores deben modificar el rol que han jugado hasta ahora para convertirse en impulsores del talento de sus alumnos. La curiosidad y la creación artística, afirma, están inscritas en el ADN del ser humano, así que habría que preguntarse qué hacemos mal con los niños para que pierdan estas inquietudes cuando se convierten en adultos.

Como todo verdadero revolucionario Tony Wagner ha desterrado la palabra “temor” de su vocabulario. Y anima a que profesores, educadores e instituciones hagan lo mismo. Hay que reinventar la educación y dar un sentido moral a todo lo que hacemos. Es, afirma, “un desafío al que nos enfrentamos como especie”.


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Transcripción de la conversación:


WOZNIAK 00:00
Para que la sociedad funcione necesitamos todo tipo de disciplinas y habilidades; ¿Cuáles crees que serán las más importantes para que las aprendan nuestros hijos en el futuro?


WAGNER 1:00
Las habilidades necesarias para trabajar, aprender y ser ciudadano del siglo XXI se han unificado: son las mismas habilidades. Verás, hay gente que hace largas listas, pero yo creo que al final se reduce a un par de cosas: un estudiante debe aprender a pensar de manera crítica. Esto significa, según mis investigaciones, que los estudiantes deben saber hacer muy buenas preguntas. Hoy en día, saber hacer buenas preguntas es mucho más importante que memorizar respuestas fáciles. La segunda habilidad necesaria es la capacidad de colaborar. Cada vez más, todo el trabajo se realiza de forma colaborativa. La tercera es tener buenas habilidades comunicativas, tanto orales como escritas, y también para escuchar.

Por último, deben resolver problemas de forma creativa. Descubrí con mi investigación que hay dos tipos de innovaciones: las que crean nuevas posibilidades, y eso es cuestión de juntar tiempo y talento, como Steve Jobs; y las innovaciones que son el resultado de soluciones creativas a problemas. He descubierto que solucionar problemas de forma creativa es cada vez más clave. Es la habilidad más demandada. Esas son las cuatro habilidades importantes, pero además, creo que hay un par de disposiciones importantes: los hábitos de la mente, los del corazón también, la capacidad de ser empático (creo que es muy importante en el mundo actual, esencial para el buen trabajo en equipo), perseverancia, tenacidad, autodisciplina, por supuesto, pero también es necesaria una fuerte visión moral de la vida, una noción de lo que está inherentemente bien o mal. Creo que estas son las cualidades y habilidades más demandadas en el mundo laboral, y son las mismas que se necesitan para el aprendizaje y como ciudadano.


WAGNER 01:51
El papel del profesor tiene que cambiar. Ya no es lo que enseñamos ni cómo lo enseñamos, es quién somos en el aula. Hasta ahora, los profesores trabajaban en un contexto de escasez de conocimiento. Pero hoy ya no es así. El conocimiento es un producto, es gratis, está en cualquier dispositivo con acceso a Internet. No hacen falta un colegio ni un profesor para adquirir conocimientos. ¿Qué es entonces un profesor en el siglo veintiuno? Yo defiendo que un buen profesor es un instructor de resultados: instruye a los alumnos para alcanzar sus mejores resultados.

Un buen profesor entiende el mundo del que vienen los alumnos y el mundo para el que debe prepararlos. Instruye constantemente al alumno para lograr estándares mayores. A mí me gustaría que todos los colegios tuvieran un fondo de innovación accesible para equipos de profesores que quieran probar cosas nuevas. Pero ¿cuánto presupuesto de I+D hay para nuestros colegios? Es broma, no hay presupuesto.


WAGNER 02:52
Cuando investigué a algunos innovadores jóvenes, descubrí que tanto sus padres como sus profesores habían animado de manera explícita su motivación intrínseca y su potencial con tres cosas: juego, pasión y propósito. Nacemos siendo curiosos, creativos e imaginativos. Es el ADN humano. Un niño de cuatro años hace una media de cien preguntas al día y casi cualquier niño de párvulos se considera a sí mismo un artista. Pero luego sucede algo. Algo a lo que llamamos “colegio”. Porque los niños, cuando tienen diez, once o doce, dejan de hacer preguntas y empiezan a preocuparse por acertar las respuestas del examen. Y casi ninguno se considera a sí mismo un artista.


WAGNER 03:37
Si entendemos que para el mundo es más importante lo que puedes hacer que lo que simplemente sabes y que nos estamos alejando de la falsa credencial que es el tiempo que hemos pasado sentados en clases para aproximarnos a las competencias reales que se exigen en el siglo veintiuno, ¿cómo van a saber las empresas y universidades qué talentos tienen los estudiantes? La mejor forma para ello es ver el trabajo del estudiante, así que cada vez más, se ve una tendencia hacia los porfolios digitales, hay muchas plataformas para ello. De hecho, cada vez más empresas dicen: “Quiero ver una muestra de tu trabajo, quiero ver lo que puedes hacer. No me digas lo que has hecho, enséñamelo”.


WAGNER 04:17
A los padres de hoy en día los veo muy intranquilos. Ven un mundo mucho más competitivo que el que ellos vivieron. Así que es normal que quieran entrenar a sus hijos para ser niños perfectos, que vayan al colegio perfecto y luego a la universidad perfecta y al trabajo perfecto. ¿Cómo? Eso no funciona. Ir a una universidad de prestigio ya no es una ventaja competitiva como lo era antes. Como he dicho: el mundo quiere saber qué puedes hacer con lo que sabes, no dónde estudiaste. Entonces, ¿qué pueden hacer los padres? Creo que una de las cosas más importantes que pueden hacer es motivar a los jóvenes para que encuentren inquietudes reales y las persigan. Inquietudes que puedan convertirse en pasiones.

Se habla mucho de la determinación, la tenacidad, la perseverancia, la autodisciplina, pero ¿cómo se aprenden estas cosas? No será teniendo a una madre encima, gritando: “¡Vete a hacer los deberes!”. No. Uno aprende perseverancia persiguiendo inquietudes reales, inquietudes que se convierten en pasiones. Un joven que persigue un interés real, el cual puede convertirse en pasión y luego en objetivo, está creando su propio mundo.

Puede que no sea el que sus padres siempre quisieron para él, puede que no sea un mundo de fama y fortuna, pero será su mundo. Hay que reinventar la educación para la era de la innovación. Hay que reinventar la educación para el trabajo, el aprendizaje y la ciudadanía. Tenemos potencial e increíbles oportunidades para crear: nos enfrentamos como especie a este enorme desafío y tenemos que comprometernos todos. Esto no es culpa de nadie. No es culpa de los educadores, ni de los líderes. Todos debemos entender la necesidad de una educación diferente y vamos a tener que unirnos y crearla juntos.


Autor: Zuberoa Marcos, publicado por elmundo.es, sección 'One conectados al futuro - 101 Preguntas sobre tecnología' el 16-12-2015



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