X
Uso de Cookies
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

ESCUELA DE PADRES

Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 2ª)

OPINIÓN • 28/04/2016

Buscamos el valor que hay detrás de la acción, el sentido a su comportamiento.

Como decíamos en el artículo anterior, el lenguaje determina nuestro pensamiento, transforma nuestro estado emocional y por tanto determina nuestras acciones. Para conseguir un cambio de conducta en nuestros hijos, es necesario realizar las preguntas adecuadas:

Creencias versus valores. Excusa versus sentido

Otra forma de evitar ese famoso “por qué” que incide en el sistema de creencias es la siguiente:

En lugar de preguntar: ¿Por qué has desordenado la habitación?, es más efectivo la siguiente pregunta: ¿Para qué has desordenado la habitación? Doy por hecho que mi hijo tenía una causa y que me la va a explicar y si no la hay le estoy haciendo consciente de un comportamiento sin sentido. Si no hay un para qué, no hay sentido. Esto me recuerda a la famosa frase “Si hay que ir se va, pero ir pa na…”.

Buscamos el valor que hay detrás de la acción, el sentido a su comportamiento.

El “por qué” ataca las creencias, el “para qué” aflora nuestros valores, el sentido y la importancia de las cosas que hacemos. Una vez encontrado ese sentido podemos hacer ver a nuestro hijo como obtener ese mismo valor desde otro comportamiento.

Por ejemplo en el caso de la habitación desordenada, comenzaríamos con el ¿Qué ha pasado para que esté desordenada tu habitación? (pregunta del artículo anterior), si su respuesta es “no sabía qué ponerme y me estuve probando diferentes ropas”, seguiríamos con el ¿Para qué querías probarte diferentes ropas?, su respuesta probablemente será del tipo “Para sentirme guapo/a, para sentirme bien, etc.”. Ese es el valor que estábamos buscando y por tanto hay que respetarlo para conseguir una nueva conducta.

Entiendo lo importante que es para ti sentirte guapo/a, y quiero que entiendas lo importante que es para mí que la habitación esté ordenada.

Finalizaríamos con la siguiente pregunta: ¿Te sentirías igual de guapo/a recogiendo la ropa una vez decidido lo que te vas a poner? ¿Cómo te acordarás de hacerlo? Siempre terminamos buscando la acción y la responsabilidad.

Prueba esta herramienta y si te sirve ¡quédatela!


María José Martín
Coach educativo
www.coachespana.com


Artículos de la misma autora:

.     Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 1ª)

.    ¿Creas o te quejas?

.    Construyendo puentes entre padres e hijos

.    Ponerse en los zapatos de los padres

.    Una metáfora del coaching



Búsqueda por fechas
hasta

NOTICIAS MÁS LEIDAS