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En 30 años habrá un 40% menos de jóvenes españoles, mientras aumentarán considerablemente los mayores de 65 años.

¿Qué futuro tiene una España vacía de niños y jóvenes, en la que solo abunden los jubilados?

España es uno de los países con menor natalidad y mayor tendencia al envejecimiento social del mundo

EDUCACIÓN • 07/06/2016

Como en España nacen muchos menos niños de los que necesitamos para que haya relevo generacional, el pueblo español tiende cada año a ser menos numeroso, y a estar más envejecido. Es el llamado “suicidio demográfico”. Así se expresa en un comunicado que ha distribuido hoy la Asociación de Familias Numerosas de Madrid, suicidio demográfico éste al que nuestro Colegio ya aludía en su último editorial: 'De la crisis a la oportunidad', en el que analizamos las consecuencias que este progresivo decrecimiento de la población en España está teniendo en el sistema educativo.

La citada asociación rescata datos del INE que apuntan a que dentro de cuatro décadas habrá 8,7 millones de españoles menos en edad de trabajar (entre 16 y 66 años) y 8 millones más de personas mayores de 67 años. Es decir, 17 millones de pensionistas, el doble que ahora, sostenidos por una población activa menguante.

El peso de los octogenarios en la población española se triplicará hasta alcanzar el 18% de la población. Desde hace varios años, mueren más españoles autóctonos de los que nacen, y España pierde población. 

“La crisis demográfica es probablemente la peor crisis de fondo que sufrimos, y pese a ello, no le prestamos apenas atención en España. O tomamos medidas ya, o la situación será insostenible en el medio plazo
”, señala María Menéndez Zubillaga, presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid y portavoz del comité organizador del I Foro #Stop Suicidio Demográfico, que se celebrará en Madrid el próximo viernes 10 de junio.

“El suicidio demográfico no es solo un problema de España, sino también de muchos otros países europeos y de otros continentes, aunque nuestro país es uno de los que lo padecen en mayor medida. Alemania lleva 40 años con más muertes que nacimientos, y es el país más envejecido de Europa, junto con Italia. En Japón ya se venden más pañales para ancianos que para bebés. En Rusia murieron entre 1991 y 2011 trece millones de personas más de las que nacieron”, explica Alejandro Macarrón, director de la Fundación Renacimiento Demográfico, co-organizadora del I Foro #Stop Suicidio Demográfico.

En este foro participarán expertos españoles (incluyendo a Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid y demógrafo, y a Amparo González, responsable del programa emprendido por la Xunta de Galicia para que repunte la natalidad en su región, una de las más envejecidas de España y del mundo), de EE.UU., Hungría y Macedonia, que expondrán el problema en sus diversos ángulos. También hablarán de soluciones, de choque y de fondo, incluyendo las que ya se han aplicado para fomentar la natalidad en otros países y combatir el suicidio demográfico.

“Hay programas y políticas en favor de la natalidad y la familia que se están aplicando con cierto éxito en otros países. El problema no es de ideas, sino de concienciación de la sociedad, de voluntad política, y de capacidad para mirar a medio y largo plazo, no solo a las próximas elecciones”, denuncia Menéndez.

Desde la Asociación de Familias Numerosas de Madrid se reclama una nueva política familiar y desarrollos normativos que faciliten y fomenten que en España repunte la natalidad y se produzca el renacimiento demográfico que tanto necesita el país, ya que la alternativa es el declive continuo, y a término, de seguir así, incluso la desaparición del pueblo español, subrayan desde el colectivo.

“Las familias con hijos, y en especial las familias numerosas, somos un oasis en el desierto demográfico, pero somos los últimos en las propuestas electorales de los partidos. Sin más niños en las familias, a la larga, no habrá crecimiento económico ni prosperidad, cada vez habrá más soledad, la democracia se convertirá en gerontocracia, y España y Europa tenderán a la irrelevancia mundial por su declinante peso demográfico. No hay otra", concluye Menéndez.



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