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ESCUELA DE PADRES

Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 7ª)

OPINIÓN • 27/06/2016

Como explicábamos en artículos anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y también condiciona nuestras acciones, nuestros hijos nos modelan constantemente, por ello tenemos que ser conscientes del impacto de nuestras palabras.

Stress versus Estrategia

Cuántas veces nos quejamos del stress y qué pocas veces nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes lo provocamos con nuestro diálogo interno.

Esta semana vamos a transformar la palabra “solo” por “todavía” y nuestro stress comenzará a disminuir como por arte de magia, es algo que debemos enseñar a nuestros hijos porque les ayudará mucho en su día a día.

Qué diferente es cuando, en lugar de decirnos a nosotras mismas “solo me queda media hora para hacer la cena, enviar los emails, preguntarle el examen y ducharme”, nos dijéramos “todavía tengo media hora para hacer la cena, enviar los emails, preguntarle el examen y ducharme”. ¿Cómo me puedo organizar mejor? Y de ahí saldrán respuestas como, por ejemplo: hoy encargo la cena a domicilio, los emails los envío a primera hora de la mañana, a mi hijo le digo que confío en su responsabilidad de que se preparó bien el examen y al final tengo media hora para ducharme y relajarme, jajaja. ¡Qué diferencia!

Ahora en serio, no le damos importancia al lenguaje y condiciona cómo nos sentimos. Cuando decimos “solo tengo 10 minutos”, la orden que estamos dando a nuestro cerebro es que va a ser imposible conseguirlo y nuestro cerebro, que es muy obediente, se lo cree y por tanto no hace nada por conseguirlo, se bloquea, de ahí el refrán de “cuanto más deprisa más despacio”. Sin embargo cuando decimos “Todavía tengo 10 minutos”, la orden que estamos dando al cerebro es que aún hay posibilidades de conseguirlo, solo tengo que pensar en la mejor estrategia y generamos la creencia poderosa de que podemos hacerlo. Es la diferencia entre estar en estado de bloqueo o en estado de recursos.

Lo mismo le pasa a nuestros hijos, por ejemplo, en un examen, no es lo mismo que se diga a sí mismo “solo me quedan 10 minutos” a que se diga “todavía me quedan 10 minutos”. En la segunda opción habrá generado la creencia poderosa de que aún puede hacer muchas cosas si se organiza bien, alta concentración, bajo stress.

Enseñemos a nuestros hijos a utilizar palabras que les empoderen y para ello no hay nada mejor que enseñar con el ejemplo.

Prueba esta herramienta y, si te funciona, ¡quédatela!


María José Martín
Coach educativo
www.coachespana.com


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