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¿Qué va a pasar con las evaluaciones de la 'Ley Wert'?

El curso escolar más incierto

Profesores y familias no tienen claro si la Lomce seguirá ni si habrá reválidas. Educación dice que "las pruebas hay que hacerlas, salvo que haya cambios legislativos que decidan los partidos"

REVISTA DE PRENSA • 05/09/2016

En el mundo educativo no se recuerda un curso escolar tan «incierto» como el que esta semana estrenan los alumnos de buena parte de España. Profesores, directores y padres de alumnos expresan su «desconcierto» ante una vuelta al colegio en la que, tal y como denuncian, «no queda nada claro» si la Lomce va a seguir en pie ni si se celebrarán en junio las primeras reválidas.

El Gobierno en funciones del PP asume que la Lomce que concibió el ministro José Ignacio Wert está abocada a pasar a mejor vida. Pero nadie -ni siquiera en filas populares- sabe a ciencia cierta si los alumnos de 4º de la ESO (15 y 16 años) y 2º de Bachillerato (17 y 18 años) terminarán este curso realizando las polémicas reválidas, el tuétano de la reforma educativa de Mariano Rajoy.

Lo que dice el Ministerio de Educación es que, «a fecha de hoy, la ley dice que las pruebas hay que hacerlas, salvo que haya cambios legislativos que decidan los partidos políticos en el Parlamento». En otras palabras: todo está en el aire. La insólita situación de desgobierno político ha dejado varias incógnitas en las aulas:

¿SEGUIRÁ LA LOMCE?

La Lomce, aprobada en diciembre de 2013, se ha puesto en marcha de forma escalonada. Entramos en el tercer curso de implantación, donde tiene que aplicarse en 2º y 4º de la ESO y en 2º de Bachillerato, que hasta ahora se regían por el sistema LOE (el de la ley socialista anterior). Un portavoz autorizado del Ministerio explica que, «en estos momentos, la Lomce está en vigor y se mantiene» porque «el Ministerio tiene la obligación de cumplir la legislación vigente» y porque «un Gobierno en funciones no puede modificarla». «Otra cosa es que haya un acuerdo de los partidos políticos para cambiar la situación actual», apunta a continuación.

Fuentes educativas de toda solvencia señalan que «la Lomce, tal y como la conocemos, no va a seguir, va a haber cambios; y eso también es bueno, porque la ley es perfeccionable», pero aventuran que una hipotética reforma se produciría a largo plazo. No daría tiempo a hacerse este curso ya que una modificación de una ley orgánica requiere de más tiempo.

¿HABRÁ REVÁLIDAS?

La Lomce prevé que los alumnos tengan que hacer reválidas al final de la ESO y Bachillerato. Todos deben aprobar estas pruebas para obtener el título y seguir estudiando, aunque, al ser las de este curso las primeras, no tienen consecuencias académicas y quienes las suspendan podrán pasar de curso. La de Bachillerato, eso sí, condiciona el acceso a la universidad.

El PP y Ciudadanos pactaron «congelar el calendario de implementación de la Lomce en todos aquellos aspectos que no hubiesen entrado en vigor». Este pacto en teoría caducó el viernes, tras la segunda investidura fallida de Mariano Rajoy, pero el PP quiere mantener las medidas y Ciudadanos lo estudiará hoy. ¿Y qué es lo que no ha entrado en vigor exactamente? El Ministerio ha encargado un informe para concretarlo, según las fuentes consultadas. Jurídicamente hablando, ya no queda nada esencial de la Lomce que no haya entrado en vigor, ya que las reválidas lo están desde el 31 de julio, un día después de que el decreto que las regula se publicara en el BOE. Pero varias fuentes educativas opinan que «el acuerdo se hizo en términos políticos y no jurídicos», y que existía una verdadera «voluntad política» por parte del PP de «paralizar» las evaluaciones externas.

En cualquier caso, no queda claro que pueda materializarse sin más esta intención, dado que no sólo habría que derogar el decreto 310/2016, sino «modificar los preceptos de la Lomce que aluden a las evaluaciones externas, y eso es un cambio legal de calado», según hace notar Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato de profesores Anpe.

Y, por último, hay que contar con la férrea oposición de 12 comunidades autónomas a estas pruebas. Es bastante probable que se nieguen a ponerlas en marcha. Ya ocurrió a final del curso pasado con la evaluación de 6º de Primaria, una prueba mucho más inofensiva que las reválidas que, aun así, gestionaron de forma irregular 14 autonomías (las populares Galicia y Castilla y León incluidas).


«Hay una gran confusión en las familias, que nos están preguntando mucho si se van a hacer o no las reválidas. Les decimos que hay que esperar, que no podemos jugar a adivinos. Va a ser un año muy difícil y el Ministerio está desaparecido», denuncia José Luis Pazos, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa).

Los profesores de Secundaria, que en estos días se encargan de preparar sus clases, tampoco saben muy bien qué hacer. Entre otras cosas porque el Gobierno no ha aprobado la orden ministerial que establece las características, el diseño y los contenidos de las reválidas.

Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, habla de «perplejidad», «incomodidad» y de «un escenario de inseguridad». Felipe de Vicente, presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto (Ancaba), lo resume así: «No sabemos qué va a pasar con las pruebas externas y eso condiciona la programación de 4º de la ESO y de Bachillerato. No es lo mismo programar todo un Bachillerato con una evaluación externa que sin ella, sobre todo porque el decreto que las regula entra en un grado de detalle muy elevado. Y eso afecta al profesor, que no sabe si preparar sus clases aplicando estrictamente el decreto o con más flexibilidad».

¿QUÉ PASA CON LA SELECTIVIDAD?

La reválida de 2º de Bachillerato se ha diseñado para ser lo más parecida posible a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Pero hay diferencias entre ambas. Por ejemplo, en la PAU sólo había que estudiar las materias del último curso y, en la reválida, entra todo el Bachillerato. Además, la Lomce contempla que cada universidad pueda establecer sus propios mecanismos de selección de alumnos. Los rectores quieren pactar que, en la práctica, esto no sea así y que la nota de la reválida sirva para entrar en cualquier universidad.

«La prueba se va a hacer, pero no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni dónde», expone Alberto Arriazu, presidente de la Federación de Asociaciones de Centros Educativos Públicos (Fedadi). «Esto perjudica a los alumnos, que empiezan el curso sin saber cómo va a ser el examen que les va a permitir entrar en la universidad. Otros años, por estas fechas, ya sabíamos cómo iba a ser la PAU. ¿En qué mejora la educación esta incertidumbre?», reflexiona.

¿Y EL CALENDARIO ESCOLAR?

Aunque cambie la Lomce, los calendarios escolares se mantendrán, porque los fijan los gobiernos autonómicos. El regreso a las aulas de aproximadamente ocho millones de alumnos se produce de forma diferente según los territorios. En Murcia, las fechas varían según los municipios. En el País Vasco y Navarra, son los centros educativos los que deciden cuándo es el comienzo. Cantabria estrena este curso sus polémicas vacaciones alternativas, con una semana libre cada dos meses de clase. En el mundo educativo no son pocos los que piensan que, en esta España en la que hay tantas particularidades, va a ser más difícil de lo que se piensa alcanzar ese Pacto de Estado en Educación en el que se han depositado todas las esperanzas.




Autora: Olga R. Sanmartín, publicado por elmundo.es el 05/09/2016



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