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Bertel Thorvaldsen, en el Museo del Prado

Reproducción de una obra de Thorvaldsen realizada por alumnos de 1º de Bachillerato del SLG
Reproducción de una obra de Thorvaldsen realizada por alumnos de 1º de Bachillerato del SLG

Reproducción de una obra de Thorvaldsen realizada por alumnos de 1º de Bachillerato del SLG

OTRAS PUBLICACIONES • 18/03/2015

Bertel Thorvaldsen (1770-1884) es una de las grandes figuras de la escultura neoclásica junto con Antonio Canova, aunque menos conocido que este último. El neoclasicismo es un movimiento estético, predominante en la segunda mitad del siglo XVIII, que aspiraba a restaurar el gusto y normas del clasicismo.

Thorvaldsen nació en Copenhague en el año 1770, creciendo en el seno de una familia de artesanos. De joven estudió en la Academia de Copenhague, donde ganó premios importantes, como la gran medalla de oro. Como consecuencia de su popularidad y su exitoso retrato del ministro danés Bernstorff, el escultor recibió una beca real, lo que le permitió marchar a Roma (meca del arte de la antigüedad) para estudiar la escultura clásica. Llegó a Roma el 8 de marzo de 1797.

Thorvaldsen solía trabajar en escayola y barro, y su lento ritmo de trabajo fue motivo de queja por parte de la Academia danesa, la cual incluso se planteó retirarle la beca.

Sin embargo, en 1803 el escultor danés demuestra su grandeza con el modelado de la estatua de Jasón con el vellocino de oro, que fue muy alabado por Canova. La escultura de Jasón sigue el arquetipo del arte griego (desnudo heroico tratado con virtuosismo técnico). Se inspiró para ello en Policleto (Doríforo) y Praxíteles.  

Así, poco tiempo después, un rico mecenas inglés de las artes, Thomas Hope, encarga a Thorvaldsen ejecutarlo en mármol. El pago, que realizó el mecenas por adelantado, le permitió al artista vivir durante seis años más con holgura, aunque la obra no fue acabada hasta veinticinco años después. Desde entonces, Hope, que consideraba al escultor danés como el “Fidias del Norte”, se convierte en su principal mentor, y coleccionó hasta 11 obras suyas.

Vivió en Roma hasta 1838, y allí se convirtió en uno de los líderes del neoclasicismo. Su obra llegó a alcanzar tal demanda, que hacia 1820 trabajaban en su taller 40 discípulos para ayudarle a finalizar los encargos.

Su producción alberga en su mayoría esculturas que tratan fundamentalmente temas mitológicos:

- Amor y Psique: modelada en escayola, refleja a dos jóvenes adolescentes, sin formar, en una relación física mínima, a diferencia de Canova, que también representó la escena de manera más íntima, táctil y sensual, donde Amor reanima con un beso a Psique.

- Adonis: Escultura que representa a un joven desnudo, idealizado, en la que Thorvaldsen introduce la curva praxiteliana. Adonis fue un amante de Venus, que falleció a causa del ataque de un jabalí en un día de caza.

- Venus triunfante: Obra que representa a la diosa romana aportando idealidad y naturalismo a la figura femenina. En esta obra, Thorvaldsen reinterpreta a la Afrodita de Cnido.

- Mercurio preparándose para matar a Argos: Representa al dios mensajero antes de matar al guardián de cien ojos. Existen dos versiones de la obra en las que Mercurio aparece con y sin petaso (gorro alado). Mercurio sin petaso fue adquirido en una subasta por el museo del Prado. La falta de petaso obedece a que el bloque que fue elegido por el artista se cayó y lascó, quedando pequeño. Además, cuando empezó a esculpir la obra creyendo que el bloque de mármol era blanco, aparecieron vetas, problema que sufrió en más ocasiones. Por ello, Thorvaldsen perdió interés por la obra y debieron terminarla sus colaboradores.

También representó a Las Tres Gracias, a la diosa Hebe con peplo (túnica) y sin dicha prenda y a Ganímedes dando de beber a Zeus (el águila).

Asimismo, realiza bajorrelieves: El día y la noche (1815), replicado en pintura por Adolff Senff (1822). El día representa la Aurora hacia la luz y para la noche eligió una figura recogida, casi desnuda, sosteniendo a dos niños en los brazos, hijos de Morfeo, con la lechuza.

Además de cultivar temas mitológicos, realizó esculturas históricas, como la Apoteosis de Napoleón, busto que representa a Napoleón idealizado con corona de laurel y el águila imperial. Otros bustos son los que representan a Gütenberg, inventor de la imprenta, en Maguncia (Alemania), a Copérnico en Varsovia o a Alejandro I, zar de Rusia.

Incluso realizó esculturas conmemorativas, como un friso para el Palacio del Quirinal (Roma), que pretendía honrar la visita de Napoleón y representaba a Alejandro Magno entrando en Babilonia, estableciendo un paralelismo entre Alejandro y Napoleón. Sin embargo, Napoleón y su familia nunca llegaron a albergarse en el Palacio debido a la guerra con Rusia. No obstante, su escultura conmemorativa más importante es El león de Lucerna, que representa la masacre de la Guardia Suiza en 1792 en el Palacio de las Tullerías (París) en defensa de Luis XVI y Maria Antonieta. La obra refleja a un león herido con el escudo de Suiza y la flor de Lis borbónica.

Por último, dentro de su producción religiosa, Thorvaldsen realizó un cenotafio (sepulcro vacío) para el Papa Pío VII (1824-1831) sentado en su trono. Con esta obra, el escultor danés se convirtió en el primer artista no católico que trabajó en el Vaticano tras la muerte de Antonio Canova.

En 1819 volvió a Copenhague con el objetivo de decorar la catedral de Copenhague con estatuas de mármol de los doce apóstoles y Cristo resucitado. Para tallar esta imagen se inspiró en la pintura del Cristo con las diez vírgenes de Peter Von Cornelius. Dicha imagen se convirtió en la imagen perfecta que desde entonces reproduciría la Iglesia mormona, como la de Utah, en Estados Unidos.

Murió de manera repentina en el Teatro Real de Copenhague el 24 de marzo de 1844, y legó gran parte de su fortuna para el edificio y mantenimiento de su museo en Copenhague, que alberga toda su colección de obras de arte y los modelos de todas sus esculturas. De la restauración de toda su obra se ocupó Edward Eriksen (1876-1959), más conocido por su escultura “La Sirenita” en honor a Hans Christian Andersen, escritor de cuentos infantiles.

Thorvaldsen se encuentra enterrado en el patio de este museo, bajo un lecho de rosas, por deseo expreso suyo.

Daniel Pérez, SLG 1º BTO A





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