X
Uso de Cookies
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Entrenadores de robots, el trabajo del futuro

Mientras las teorías más catastrofistas ven una hecatombe laboral en la inteligencia artificial, Martín Molina ve nuevos nichos de empleo y la resurrección de ramas del saber como la historia y la humanística

REVISTA DE PRENSA • 09/08/2017

Stephen Hawking ha firmado ya una carta en la que alertó de los peligrosos efectos que el desarrollo de la inteligencia artificial podría tener sobre la especie humana. Bill Gates tampoco ha perdido la oportunidad de pronunciarse, según Gates los robots deberían pagar impuestos. Por otro lado, en Bruselas se ha barajado la idea de dar a los androides un estatus legal y en el Foro Económico Mundial ha planeado la hipótesis de la renta universal como solución al devastador protagonismo de la inteligencia artificial en el mundo laboral.

La inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso, más allá del debate de si los robots finalmente serán quienes acaben pagando nuestras pensiones o si, en cambio, generarán una crisis del empleo sin precedente. Las cifras de la OCDE indican que en España un 12% de los empleos son automatizables y las investigaciones de otras fuentes más catastrofistas afirman que en la agricultura y la manufactura las máquinas supondrán una caída del empleo de hasta el 60% en los próximos años.

Según Manuel Martín Molina, catedrático del departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid, las alarmas están saltando demasiado pronto para que estos pronósticos se cumplan: «Barajar la posibilidad de una renta básica me parece descabellado, imposible de cara a los próximos 20 años, quizás de cara a dentro de cien años tenga sentido». Reveló el experto durante su intervención en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Se perderán puestos de trabajo mientras no se consiga llegar a una solución

Lo que sí presagia a corto plazo es una importante brecha entre los puestos cualificados y los no cualificados. Las máquinas, dice, están capacitadas para cubrir los puestos de trabajo que realizan funciones más mecánicas en las fábricas y en las oficinas. Su enfoque sin embargo es optimista, cree que el robot «dotará al ser humano de unos brazos más fuertes que no tendrían sentido sin el músculo mental humano».

En una época marcada por la precariedad laboral y el desempleo, en este sector hay una demanda de empleo que no se está satisfaciendo porque, intuye Martín, la educación va un paso por detrás: «Hay gente que debería estar ya cualificada y no lo está, esto se fortalece en la formación, en la universidad se está trabajando para fomentar estos campos pero todavía hay poca gente que quiera enfocar su carrera a esta vertiente, por eso la transformación se produce más lentamente».

«Se perderán puestos de trabajo mientras no se consiga llegar a una solución», indica el científico, que revela que la factoría 4.0 está incorporando sistemas más inteligentes, sociedades de robots que van por el suelo llevando paquetes, máquinas encargadas de apretar tornillos o poner y quitar fundas a objetos. Estas creaciones, dice, son manipuladas por personas cualificadas para ello, por eso el trabajo en una fábrica implicaría en un futuro a corto plazo un constante reentrenamiento: «El entrenamiento de robots es fascinante y se necesitarán muchos puestos de trabajo para entrenar a los máquinas, una máquina no está ni estará preparada para dirigir». Plantea, pues, una esfera laboral colaborativa entre humanos y robots en la que las tareas más complejas se realizarían de forma conjunta en la que el hombre y la máquina trabajarían de forma conjunta y superarían límites imposibles para ellos de forma independiente: «La suma de los dos es la perfección».

El investigador recuerda también un curioso proceso, el de la resurrección de sectores que se creían obsoletos: «La inteligencia artificial ha provocado que la historia y la humanística tengan más demanda. En cuestiones de regulación de robótica se rescatan, hay que responder a las preguntas sobre cómo convivir con la robótica».

La sociedad se plantea día a día este tipo de cuestiones a las que Martín Molina tiene acceso, sin embargo, tras la ponencia confesó cuál es el reto que lo lleva a hacerse preguntas cada dia. Matemáticas, ingeniería, habilidades sociales… es cuando Molina sale del departamento colmado de optimismo y encuentra a su hijo de cinco años esperándole en casa cuando le asaltan las dudas sobre la futura incertidumbre laboral.


Autora: Raquel F-Novoa, publicado en abc.es el 08/08/2017.



Búsqueda por fechas
hasta

NOTICIAS MÁS LEIDAS
Noticia
Las mentes matemáticas mueven el mundo
REVISTA DE PRENSA • 21/01/2019
En la era de los algoritmos, la supercomputación y el big data, las matemáticas se han convertido en una de las disciplinas más prestigiosas y demandadas. En la Universidad, la carrera vive un auge sin precedentes y sus alumnos se han vuelto clave en todo tipo de sectores. Se les requiere en finanzas, en biomedicina, en la industria petrolífera. Este es un viaje desde las aulas hasta las salas de mercado de la banca de inversión para comprender cómo las conjeturas y teoremas están transformando el planeta. María Pe Pereira entra en el aula y comienza a escribir una demostración en la pizarra. “Un corolario del teorema de Cauchy para grupos abelianos”, recuerda a los alumnos. Pe Pereira tiene 37 años. Viste camiseta y vaqueros. Es burgalesa. A los 17 ya había sido medalla de oro en la Olimpiada Matemática Española. A los 30 resolvió junto a Javier Fernández de Bobadilla una conjetura planteada por el célebre matemático John Nash.
Noticia
¿Cuál es el gran poder de las matemáticas?
REVISTA DE PRENSA • 15/02/2019
¿Las matemáticas pueden ser divertidas? ¿Cómo pueden ayudarnos en nuestro día a día? En definitiva, ¿cuál es el poder que nos da las matemáticas? Nadie mejor que Adrián Paenza para responder a estas preguntas. Doctor en matemáticas y profesor en la Universidad de Buenos Aires durante más de 20 años, Paenza está considerado como uno de los grandes divulgadores matemáticos del mundo, recibiendo, entre otros, el prestigioso premio Leelavati en 2014 otorgado por la Unión Matemática Internacional, por su contribución y labor divulgativa. Su pasión por ciencia, la política y el deporte le llevó, a compaginar su faceta como matemático con el periodismo. Profesión que ha desarrollado con éxito durante más de cuarenta años en los grandes medios argentinos de prensa, radio y televisión en la que destacaron los populares programas: Científicos Industria Argentina y especialmente Alterados por Pi, programa que se mantuvo en antena durante más de diez años.