X
Uso de Cookies
EIS Digital utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la navegabilidad de nuestra página, su acceso y la personalización de nuestros contenidos. Si continúa accediendo a nuestra página, entendemos que nos otorga su consentimiento expreso para su uso. Puede obtener más información sobre las mismas y su configuración en nuestra Política de Cookies.

Habilidades para los niños del futuro

¿Cómo preparar a los niños si los empleos del mañana no existen hoy?

REVISTA DE PRENSA • 16/08/2017

Zach Klein narraba en primera persona cómo le encantaba "jugar a Sim City y diseñar páginas web" de pequeño. Pero con cierto sentimiento de culpa cuando entró en la escuela secundaria se obligó a dedicarle menos tiempo al ordenador y más al deporte. Con el tiempo acabó mudándose a Nueva York y fundando una compañía, Vimeo –una especie de YouTube más elitista y sofisticado– que se vendió por una cifra millonaria a los pocos años. "Mi pasión original por Internet resultó ser muy valiosa para la economía una década después". A lo que añade: "Es difícil predecir qué habilidades serán más valiosas en el futuro. Y todavía más complicado dar con la conexión entre los intereses de los niños y esas habilidades".

A Klein le gusta poner a Minecraft como ejemplo: los niños actuales están aprendiendo a diseñar en 3D con este juego en el que se construyen mundos y edificios como si fueran parte de un gigantesco Lego virtual sin límite. De hecho, lo que empezó como un simple juego ya es una herramienta en miles de escuelas.

Según la experta en educación Cathy Davidson, el 65 por ciento de los niños acabarán trabajando en algo que no se ha inventado todavía. Y un estudio del fabricante norteamericano Dell dice que el 85% de los empleos a los que aspirarán en 2030 tampoco existen hoy en día.

No es fácil ver algunos ejemplos que hace una década o dos hubieran sido impensables: los omnipresentes Community Managers que gestionan la imagen de marcas, empresas y famosos en las redes sociales; los conductores que mapean las calles para Google por todo el mundo en sus Google Cars o los mineros de bitcoin, que pacientemente preparan y optimizan servidores para hacer fluir la economía de las criptodivisas.


Lo que ya se está enseñando

En DIY.org, una comunidad para jóvenes entre 6 y 16 años se enseñan algunas de esas "habilidades fuera de lo corriente". Algunas son simplemente otra forma de ver asignaturas clásicas, como química, literatura y escritura o ilustración. Otras van un poco más allá: efectos especiales, cartografía y navegación aplicada a juegos. También hay otras más eminentemente prácticas como el desarrollo web y el prototipado rápido o la creación de simulaciones. Entre las favoritas de sus promotores está "jugador de rol", que incluye habilidades para crear escenarios y guiones para juegos, escritura creativa, puesta en escena, improvisación e incluso la creación de manuales de reglas e instrucciones.

Todas estas actividades desarrollan aspectos que van un poco más allá de lo que se suele enseñar en la escuela: crear prototipos funcionales tanto de máquinas como de apps, modelos para simular cómo funciona un proceso físico o habilidades sociales prácticas como crear desde cero una comunidad virtual y animarla o saber moverse por mundos virtuales en equipo.

El 65% de los niños acabarán trabajando en algo que no se ha inventado todavía

Las tecnologías necesitarán nuevos protagonistas

Algunas de las tendencias tecnológicas son ya una clara realidad: la robótica, la inteligencia artificial o la realidad virtual. Por no hablar de la importancia de todos los tipos de fuentes de energía, el cloud y la gestión de datos y servidores virtuales que no dependen de un lugar físico en un edificio con aspecto de búnker como antaño.

Los campos que abarca la inteligencia artificial son cada vez más amplios. Algunos de esos sistemas requieren un entrenamiento previo –una fase de arranque– que en muchos casos solo pueden realizar humanos revisando imágenes, vídeos, acciones y demás. Estos entrenadores enseñan en primer lugar a los sistemas automáticos lo más básico; luego lo que hacen bien y lo que hacen mal; posteriormente se dedican a afinar sus decisiones cuando no son certeras. Como auténticos profesores – solo que abarcan desde la guardería al máster.

En sus versiones más avanzadas las máquinas tienen que tomar decisiones en un instante, muchas veces de vida o muerte. Uno de los más clásicos ejemplos es el llamado dilema del tranvía, al que podría tener que enfrentarse el software de los coches autónomos en breve. Es así: si un coche autónomo circula cuando se cruza una niña que cae al suelo y la única forma de evitar atropellarla es un volantazo que provocará que el coche se caiga por un precipicio y con total seguridad mate a su ocupante, ¿qué debería hacer el coche? ¿Salvar a la niña? ¿Salvar al conductor? ¿Y si en vez de una niña ha salido de la nada un numeroso grupo de escolares?

Tal y como afirmaba Silvia Leal de Talento Digital: "A las personas que hayan estudiado filosofía y tengan conocimientos de lógica no les va a faltar trabajo. La inteligencia artificial lo que hace es replicar el funcionamiento del cerebro humano, y se necesita gente capaz de entender cómo funcionamos".

En un terreno tan interesante como el de las interfaces hombre-máquina, que conectan directamente el cerebro o los órganos de una persona con un ordenador (permitiendo caminar, hablar o incluso ver a quienes no pueden hacerlo por sí mismos) también se necesita de esa fase de enseñanza-aprendizaje, que aunque realice el propio sujeto ha de ser supervisada por alguien con conocimientos suficientes para comprender cómo funcionan los algoritmos de la inteligencia artificial.

Parece claro que también se necesitarán perfiles capaces de enfrentarse a cuestiones como ¿quién tiene la culpa si un brazo robótico te rompe la mano? E incluso expertos que entiendan qué pueden suponer los accidentes de los drones y de todo tipo de artilugios como los coches voladores o los jetpacks, para los cuales no hay todavía una legislación demasiado clara. ¿Abogados? ¿Peritos? ¿Aseguradores? Quizá acaben con un título profesional completamente distinto.

La inteligencia artificial replica el funcionamiento del cerebro humano, y se necesita gente capaz de entender cómo funcionamos

Lo que sabemos sobre los campos más abonados de la tecnología

En el terreno de los drones, uno de los más avanzados, ya son muchas las academias de pilotos de drones en España donde se enseña como en las autoescuelas del futuro. Incluso hay especialidades: pilotaje deportivo, realización de fotografía y vídeo… En Drone Spain ya advierten que este sector que hace poco estaba limitado a los juguetes ya va estando maduro: "Hay unos 20.000 pilotos formados en España y no llegará a cien trabajando diariamente, así que desaconsejamos pagar por un certificado oficial buscando únicamente ser contratado por empresas de drones". De momento el 90 por ciento busca sacarse el título simplemente por afición.

La palma de todas las habilidades para el trabajo del futuro puede que sea la del científico de datos, a la que el The New York Times denominó "la profesión más sexy del siglo XXI". El caso es que con la disponibilidad de información masiva actualizada en tiempo real desde múltiples fuentes (el llamado Big Data) se está provocando una demanda desmesurada de matemáticos, estadistas y profesionales de las tecnologías de la información que sean capaces de digerir y sacar partido a esos datos. Porque muchas veces son la clave del negocio.

Las habilidades para ser un buen científico de datos son unos amplios conocimientos teóricos sobre matemáticas, especialmente estadística, buenos conocimientos teóricos de programación (independientemente del lenguaje, que dependerá de las aplicaciones a desarrollar), bases datos y estándares de intercambio de información. El de científico de datos no es un perfil corriente, pero todas las empresas van a necesitarlo. De ahí que haya mucha demanda y además sea un trabajo muy bien pagado.

Desarrollar algunas de estas habilidades como parte de las primeras aventuras tecnológicas de los niños y niñas de hoy en día puede ser importante para que en el futuro sientan curiosidad por ese tipo de proyectos. Así que quizá eso de que pasen parte de su tiempo con la tableta y sus juegos de lógica, o con el móvil clasificando pokémones o calculando qué héroes de los juegos de batallas de fantasía son más adecuados para formar equipo no sea tan mala idea.


Autor: Alvaro Ibánez 'Alvy' | Microsiervos, publicado en elpais.com el 14/08/2017.



Búsqueda por fechas
hasta

NOTICIAS MÁS LEIDAS
Noticia
Margaret Boden: "La inteligencia artificial, como el hacha, se puede usar para el bien o para el mal"
REVISTA DE PRENSA • 09/05/2018
Margaret Boden (Maggie para los amigos) ha visto de todo desde 1936. Nació en el Londres de los bombardeos y de Alan Turing, se abrió paso en el masculino mundo de la ciencia y se descolgó en 1977 con Inteligencia Artificial y Hombre Natural, uno de los libros pioneros en un campo que ha contribuido a ensanchar gracias a su 'sabiduría' adquirida en los mundos de la medicina, de la filosofía, de la psicología y de las ciencias cognitivas. A sus 82 años, Boden sigue activa desde su mirador en la Universidad de Sussex, fiel a su condición de insaciable "mariposa intelectual". Nos recibe con vestido floreado en su casa de Brighton, que pronto sentimos como nuestra. Y nos invita a hacer un recorrido por las estanterías donde alternan libros y pequeños frascos de vidrio que se estiran hasta tiempos de los romanos.
Noticia
“Enseñamos a los niños a aprobar exámenes, pero no a pensar y a entender las matemáticas”
REVISTA DE PRENSA • 30/05/2018
Cuando el profesor Yeap Ban Har (Penang, 1968) habla de matemáticas, utiliza términos a menudo vinculados con el mundo de las letras, pero no con el de los números. Para este experto, referente mundial en la enseñanza de matemáticas, aprender esta materia no es tanto hacer cálculos como interiorizar un nuevo idioma. Las matemáticas se leen, se escriben e incluso se debaten. Doctor en educación matemática por la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, y profesor en el Instituto Nacional de Educación del mismo centro, Yeap ha recalado esta semana en Madrid para aportar luz a una pregunta compleja: ¿cómo enseñar matemáticas en los colegios? El experto, que viaja por todo el mundo dando formación a docentes, es la cara visible de un proyecto que la editorial educativa SM y la Universidad de Alcalá pusieron en marcha el año pasado para probar en 20 colegios españoles el llamado método Singapur de enseñanza de las matemáticas.
Noticia
«Debería existir una formación obligatoria para todas las personas que decidan tener un hijo»
REVISTA DE PRENSA • 30/05/2018
Víctor Arufe, ganador de los Premios Educa «Mejor docente de España 2017», no duda al asegurar que la educación de los niños es compleja y requiere de mucho esfuerzo por parte de los progenitores. Añade que los pequeños perciben el mundo de una forma muy diferente a los adultos, y es en esta perspectiva distinta del mundo donde radica la mayoría de los conflictos entre padres e hijos. ¿Qué pueden hacer los padres para que no resulte tan complicado educar a los hijos? Los adultos debemos hacer un esfuerzo en bajar al mundo de los hijos, un mundo donde no entienden, por ejemplo, que les quites las tijeras de forma brusca cuando van a empezar a jugar con ellas. No son conscientes del peligro, y esa reacción brusca de los padres les produce una rabieta inmediata, que puede pasar posteriormente a los gritos y a la autoridad del padre sobre el niño.
Noticia
Todo lo que puedes hacer para lograr hijos bien educados
REVISTA DE PRENSA • 31/05/2018
¡Ya estoy harta! Ya está bien, señores, de seguir aguantando». Así de efusiva y enfadada se mostraba hace unos días Eva Romero, profesora del Instituto Isidro Arcenegui de Marchena (Sevilla), al exponer en el claustro de profesores su indignación «por la mala educación de los alumnos y el proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin sufrir. Me pagan por enseñar, no por aguantar», clamaba. ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué cada vez más docentes se quejan de que sus alumnos les faltan al respeto? ¿Por qué el profesor Don José es ahora para los alumnos Pepe o Pepito? ¿Quién tiene la verdadera responsabilidad de dotar de buena educación a los niños: los padres o el colegio? Para María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, es evidente que se ha producido un deterioro en la buena educación y el respeto a los demás y «muchas familias no son conscientes del mal que están haciendo a sus hijos al consentir que sean egoístas, que se crean con derecho a todo, que puedan conseguir las cosas sin esfuerzo, a cambio de nada....».
Noticia
¿Por qué en España nadie quiere ser profesor?
REVISTA DE PRENSA • 12/06/2018
El informe «Effective Teacher Policies: Insights from PISA» presentado ayer en Madrid por el padre del Informe PISA, Andreas Schleicher, hace una sesuda evaluación de la situación del profesorado y de su importante papel en las escuelas con más desventaja socioeconómica. El informe concluyó que para mejorar los resultados académicos y conseguir un sistema más equitativo los profesores más brillantes deben destinarse a los colegios más desfavorecidos. Pero aparte de este análisis, el estudio entrevistó a alumnos de 15 años para saber qué querían ser de mayores. Solo un 4,2 por ciento dijo que quería ser profesor. Destacan, sobre todo, las chicas (5,8 frente a 2,7 de los chicos), de origen no inmigrante y cuyos padres tienen educación superior. En España, el 5,6 por ciento de los estudiantes quiere enseñar y en este porcentaje se incluyen los adolescentes que no sacan buenos resultados en PISA. Lo mismo sucede en resto de países de la OCDE.