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Un Paupéribus más

OPINIÓN • 01/12/2017

Villa Arafa era una de los poblados más ricos de todo el continente Altum. En Altum no había muchos países ya que la mayoría vivían en otros continentes. Los continentes eran tres:

Los pobres vivían en Paupéribus.

Los que tenían una economía media en Orcieros.

Los más ricos en Altum, donde yo vivía.

Como la mayoría de la población era pobre, la gente solía vivir en Paupéribus donde habitaba más de la mitad de la población.

En Villa Arafa todas la mañanas brillaba el sol. Cuando bajabas a desayunar encontrabas un buen bufé con más de 100 platos para cada persona. Los adultos no trabajaban ya que se dedicaban a recoger la comida a los campesinos de Paupéribus. Pero sí hacía falta ir al colegio, no entiendo por qué si el único trabajo que puedes ser es médico y eso no se lo dejan ser a cualquiera. Sobre todo si eres hijo de un rey.

Hola, siento no haberme presentado. Me llamo Philip, Príncipe Philip y soy el heredero de Villa Arafa. Mi padre es el Rey James III (el mejor rey que ha tenido Arafa) y mi madre es la Reina Victoria II (la mujer más bella de Arafa).

Todas las mañanas iba a la escuela más exclusiva de mi barrio, llamada Escuela del escudo real. A esa escuela iban los hijos de duques, reyes, nobles …

La escuela terminaba a las dos y cuarto de la tarde y al salir solía esperar a que la lujosa carroza de papá me recogiera.

Al llegar a casa iba corriendo a la cocina a decirle a Sabelle, la cocinera, que me preparara un buen banquete con jamón, buey, cerdo, tarta y todo tipo de exquisiteces. A continuación siempre tenía que hacer los deberes que me mandaban.

Carlota era mi profesora particular que venía todas las tardes a ayudarme a estudiar y a hacer los deberes. Solía darme clase desde las cuatro de la tarde hasta las seis de la tarde.

Cuando iba a la puerta del palacio y me despedía de Carlota, mi padre estaba ya en casa. Solía descansar media hora antes de entrar en la clase de espadachines. La clase de espadachines la odio. No entiendo por qué a todos los hijos de los reyes les encanta. Me parece una crueldad aprender a maltratar a los esclavos que vivían en Paupéribus. Me dolía ver cómo mi padre (él era el que me daba clase) pegaba con su látigo a esas pobres personas.

Hasta que no cumplí los 16 años no me podían enseñar a utilizar el látigo. Entonces antes de tener esa edad solía ver como utilizaba el látigo y la espada mi padre.

El día de mi 16 cumpleaños

El día que cumplí 16 años mi vida cambió. El colegio era normal: clases aburridas, deberes sin cesar… Ya que era mi cumple, fuimos a comer al Restaurant de la Cour Royale (era el restaurante más caro del mundo). Pero porque sea mi cumpleaños, no significa que no tenga que ir a clase de espadachines. Así, cuando bajé de mi dormitorio, mi padre me entregó un látigo y agarró de la camiseta a un esclavo para que yo le pegara pero lo único que se me vino a la cabeza fue la palabra que el esclavo dijo:

―No me golpees fuerte.

Tiré el látigo y me fui corriendo para encerrarme en mi habitación. Estuve cinco horas sin salir de allí hasta que comprobé que todo el mundo estaba dormido y entonces bajé a la cocina para coger toda la comida de la nevera y de la despensa y lo metí en una mochila muy grande. En otra bolsa empaqueté ropa para varios días. Abrí la ventana con sigilo y con la ayuda de una cuerda pude hacer lo imposible para escapar del castillo.

El viaje a Paupéribus se me hizo eterno, fueron unas seis horas en un barco de mercancías y anduve unas dos horas. El día 12 de enero llegué a mi destino y cuando terminé el viaje ví a esas personas. Eran minúsculas. Los paupéribus son enanos ya que no se alimentan y no crecen. Cerré los ojos y dije:

―Hola, habitantes de Paupéribus, soy el Príncipe. De repente, todos los habitantes me tiraron al suelo y me retuvieron con unas cuerdas.

Creían que era mi padre. Les expliqué que era el Príncipe Philip y que venía en son de paz, así que les entregué toda la ropa y la comida que rápidamente aceptaron. Ahora soy uno más de ellos, un Paupéribus y sin duda no lo cambiaría por nada.


Autora: Claudia Gallego Barranco, alumna de 3º de Educación Secundaria del Colegio Privado Engage. Esta fábula, realizada en clase, ha sido publicada en la revista 'Pasar página' nº 2, de cuyo Consejo de Redacción forma parte Claudia.



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