X
Uso de Cookies
EIS Digital utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la navegabilidad de nuestra página, su acceso y la personalización de nuestros contenidos. Si continúa accediendo a nuestra página, entendemos que nos otorga su consentimiento expreso para su uso. Puede obtener más información sobre las mismas y su configuración en nuestra Política de Cookies.

La realidad virtual en las aulas: ¿Realidad o virtual?

La realidad virtual es la tecnología de moda, de la que todo el mundo habla y la que, según los expertos, triunfará en el futuro. Pero, ¿es viable en nuestras aulas?

Profesora y alumno del Colegio Privado Engage experimentando con realidad aumentada en las aulas.
Profesora y alumno del Colegio Privado Engage experimentando con realidad aumentada en las aulas.

Profesora y alumno del Colegio Privado Engage experimentando con realidad aumentada en las aulas.

REVISTA DE PRENSA • 10/01/2018

Mucho se ha dicho –y escrito– sobre cómo la realidad virtual puede cambiar el modelo educativo actual. Sin ir más lejos, en este mismo espacio os contábamos hace ahora un año todo lo que la realidad virtual podría hacer algún día por la educación de los jóvenes y también por la forma de enseñar de los docentes. Casi todo se reduce a ese “algún día”. Pero resulta que ese día ha llegado.

El primer y más significativo cambio que supone el uso de un ecosistema basado en la realidad virtual es que el entorno de aprendizaje pasa de ser un aula cerrada con pupitres y sillas a uno generado por ordenador –o vídeo– mucho más inmersivo cuyas experiencias sensoriales se aproximan enormemente a la realidad. Pese a que numerosos estudios han demostrado que el uso de nuevas tecnologías, como las tabletas, han aumentado el grado de atención de los alumnos y facilitado ciertas tareas, la realidad virtual se sigue viendo como una tecnología muy enfocada al ocio. Pero…

¿Qué ocurre si introducimos todo un sistema de realidad virtual en un instituto?

Estamos en Estados Unidos. Concretamente en el instituto Hunters Lane, un centro que forma parte del sistema público del área metropolitana de Nashville, la capital del estado de Tennesse. En dicho centro, y a lo largo de seis semanas entre junio y julio de este mismo año, se quiso probar en aulas con alumnos y profesores reales si la realidad virtual podía ser una herramienta educativa eficaz. El experimento, además, buscaba determinar si podría ser viable la integración de la realidad virtual en las aulas, debido principalmente a los problemas técnicos que ello supone.

Utilizando equipos HTC Vive y ordenadores de AMD, el instituto habilitó cuatro aulas por completo en las que 1.700 alumnos aceptaron participar en el experimento. En cada sesión, 150 alumnos repartidos en las cuatro aulas utilizaron el equipo, pero siempre siguiendo un estricto calendario, necesario para que el estudio fuera fiable.

Durante las dos primeras semanas los profesores fueron formados en esta tecnología y desarrollaron estrategias para integrar dentro del curriculum del curso el uso de la realidad virtual. A partir de la tercera semana se puso en marcha el uso de los equipos con los alumnos. Debido a que tan solo había unas gafas por aula, la utilización era por turnos, pero en todo momento se proyectaba sobre una pantalla gigante lo que el usuario estaba viendo, de forma que la experiencia se podía hacer extensiva al resto de la clase.

Diferentes programas de software desarrollados específicamente para este experimento, al igual que otras herramientas como Google Earth VR, sirvieron para integrar en numerosas asignaturas el uso de la realidad virtual con sorprendentes resultados. Ashley Ross, profesor de Tecnologías de la Información en Hunters Lane, comentaba que en su clase, “el uso de la realidad virtual ha ayudado a los estudiantes a retener los conocimientos de forma más eficiente”.

“Creo que esta tecnología podría cambiar las reglas del juego para los chicos que tienen más dificultades de aprendizaje ya que les sumerge en un mundo en el que pueden ver y sentir lo que deben aprender. Eso hace que las clases sean más interesantes y les ‘engancha’ mucho más” afirmó el docente.

Caso de éxito

Este año, con motivo de la UBTech que se celebra en Las Vegas –EE.UU.–, una de las ferias sobre educación superior y tecnología más importantes del mundo, en un abarrotado auditorio, Ben Fineman –responsable del programa NET+ de la compañía Internet2– dio una interesante conferencia sobre las posibilidades reales que la realidad virtual ofrece al sector educativo. Tras varios días disfrutando de numerosas presentaciones y casos de éxito sobre cómo diferentes centros –en su mayoría estadounidenses– aplican a diario la tecnología para enseñar, llegó una de las más sorprendentes –e inesperadas– conferencias del evento.

Fineman no solo hizo un repaso a todos los dispositivos de realidad virtual que se pueden encontrar en el mercado actual, sino que además dio cifras sorprendentes acerca de su penetración en el mercado. Por ejemplo, destacó que Samsung había vendido en 2016 más de dos millones de gafas Gear VR. Pero sin duda alguna lo más interesante de su ponencia fueron los casos de éxito que citó.

Me llamó poderosamente la atención uno de los casos que contó Fineman, el de la escuela de ciencias de Arlington, en Virginia –EE UU–. En dicho centro, la firma Alchemy Learning ha puesto en marcha un programa utilizando la plataforma de realidad virtual Oculus Rift. En este programa los estudiantes pueden realizar visitas virtuales educativas a lugares que, por su situación geográfica, no podrían visitar de forma habitual. Así, por ejemplo, los alumnos de la escuela de ciencias de Arlington pueden ahora estudiar en el museo Smithsonian o realizar un viaje a través del Amazonas estudiando su flora y su fauna sin moverse del aula.

Los inconvenientes

No cabe duda de que utilizar un entorno de realidad virtual plantea numerosos problemas. En primer lugar es necesario un espacio físico de generosas dimensiones en el que los alumnos puedan moverse con libertad y sin peligro, especialmente si hay que realizar viajes virtuales en los que hay que caminar.

Otro de los problemas –aunque no el más grave– es el del precio de los dispositivos. Si bien es cierto que un equipo completo de gama alta –léase Oculus Rift o HTC Vive– junto con el ordenador para gestionar todo el sistema se puede ir a un par de miles de euros, hay opciones realmente económicas –soportes de cartón por 3 €– que son compatibles con cualquier móvil y son un buen punto de partida.

Pero sin duda alguna el mayor problema que plantea el reto de incluir la realidad virtual en las aulas de nuestro país es el de los contenidos. Hasta el momento la inmensa mayoría de materiales existentes están en inglés, lo que supone un problema para el aprendizaje de ciertas materias y de muchos alumnos. La solución pasaría por traducir dichos contenidos o bien empezar a crear unos propios. Aunque, ahora que lo pienso, también podría ser un buen punto de partida para reforzar la asignatura de inglés. Otro punto a favor de la realidad virtual en las aulas.



Autor: David Arráez publicado en Educación 3.0 el 19/12/2017.



Búsqueda por fechas
hasta

NOTICIAS MÁS LEIDAS
Noticia
Margaret Boden: "La inteligencia artificial, como el hacha, se puede usar para el bien o para el mal"
REVISTA DE PRENSA • 09/05/2018
Margaret Boden (Maggie para los amigos) ha visto de todo desde 1936. Nació en el Londres de los bombardeos y de Alan Turing, se abrió paso en el masculino mundo de la ciencia y se descolgó en 1977 con Inteligencia Artificial y Hombre Natural, uno de los libros pioneros en un campo que ha contribuido a ensanchar gracias a su 'sabiduría' adquirida en los mundos de la medicina, de la filosofía, de la psicología y de las ciencias cognitivas. A sus 82 años, Boden sigue activa desde su mirador en la Universidad de Sussex, fiel a su condición de insaciable "mariposa intelectual". Nos recibe con vestido floreado en su casa de Brighton, que pronto sentimos como nuestra. Y nos invita a hacer un recorrido por las estanterías donde alternan libros y pequeños frascos de vidrio que se estiran hasta tiempos de los romanos.
Noticia
“Enseñamos a los niños a aprobar exámenes, pero no a pensar y a entender las matemáticas”
REVISTA DE PRENSA • 30/05/2018
Cuando el profesor Yeap Ban Har (Penang, 1968) habla de matemáticas, utiliza términos a menudo vinculados con el mundo de las letras, pero no con el de los números. Para este experto, referente mundial en la enseñanza de matemáticas, aprender esta materia no es tanto hacer cálculos como interiorizar un nuevo idioma. Las matemáticas se leen, se escriben e incluso se debaten. Doctor en educación matemática por la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, y profesor en el Instituto Nacional de Educación del mismo centro, Yeap ha recalado esta semana en Madrid para aportar luz a una pregunta compleja: ¿cómo enseñar matemáticas en los colegios? El experto, que viaja por todo el mundo dando formación a docentes, es la cara visible de un proyecto que la editorial educativa SM y la Universidad de Alcalá pusieron en marcha el año pasado para probar en 20 colegios españoles el llamado método Singapur de enseñanza de las matemáticas.
Noticia
«Debería existir una formación obligatoria para todas las personas que decidan tener un hijo»
REVISTA DE PRENSA • 30/05/2018
Víctor Arufe, ganador de los Premios Educa «Mejor docente de España 2017», no duda al asegurar que la educación de los niños es compleja y requiere de mucho esfuerzo por parte de los progenitores. Añade que los pequeños perciben el mundo de una forma muy diferente a los adultos, y es en esta perspectiva distinta del mundo donde radica la mayoría de los conflictos entre padres e hijos. ¿Qué pueden hacer los padres para que no resulte tan complicado educar a los hijos? Los adultos debemos hacer un esfuerzo en bajar al mundo de los hijos, un mundo donde no entienden, por ejemplo, que les quites las tijeras de forma brusca cuando van a empezar a jugar con ellas. No son conscientes del peligro, y esa reacción brusca de los padres les produce una rabieta inmediata, que puede pasar posteriormente a los gritos y a la autoridad del padre sobre el niño.
Noticia
Todo lo que puedes hacer para lograr hijos bien educados
REVISTA DE PRENSA • 31/05/2018
¡Ya estoy harta! Ya está bien, señores, de seguir aguantando». Así de efusiva y enfadada se mostraba hace unos días Eva Romero, profesora del Instituto Isidro Arcenegui de Marchena (Sevilla), al exponer en el claustro de profesores su indignación «por la mala educación de los alumnos y el proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin sufrir. Me pagan por enseñar, no por aguantar», clamaba. ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué cada vez más docentes se quejan de que sus alumnos les faltan al respeto? ¿Por qué el profesor Don José es ahora para los alumnos Pepe o Pepito? ¿Quién tiene la verdadera responsabilidad de dotar de buena educación a los niños: los padres o el colegio? Para María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, es evidente que se ha producido un deterioro en la buena educación y el respeto a los demás y «muchas familias no son conscientes del mal que están haciendo a sus hijos al consentir que sean egoístas, que se crean con derecho a todo, que puedan conseguir las cosas sin esfuerzo, a cambio de nada....».
Noticia
¿Por qué en España nadie quiere ser profesor?
REVISTA DE PRENSA • 12/06/2018
El informe «Effective Teacher Policies: Insights from PISA» presentado ayer en Madrid por el padre del Informe PISA, Andreas Schleicher, hace una sesuda evaluación de la situación del profesorado y de su importante papel en las escuelas con más desventaja socioeconómica. El informe concluyó que para mejorar los resultados académicos y conseguir un sistema más equitativo los profesores más brillantes deben destinarse a los colegios más desfavorecidos. Pero aparte de este análisis, el estudio entrevistó a alumnos de 15 años para saber qué querían ser de mayores. Solo un 4,2 por ciento dijo que quería ser profesor. Destacan, sobre todo, las chicas (5,8 frente a 2,7 de los chicos), de origen no inmigrante y cuyos padres tienen educación superior. En España, el 5,6 por ciento de los estudiantes quiere enseñar y en este porcentaje se incluyen los adolescentes que no sacan buenos resultados en PISA. Lo mismo sucede en resto de países de la OCDE.