X
Uso de Cookies
EIS Digital utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la navegabilidad de nuestra página, su acceso y la personalización de nuestros contenidos. Si continúa accediendo a nuestra página, entendemos que nos otorga su consentimiento expreso para su uso. Puede obtener más información sobre las mismas y su configuración en nuestra Política de Cookies.

Mi profe es un robot

Pepper, un androide desarrollado por Softbank, ayuda a impartir una clase para alumnos de Esade

REVISTA DE PRENSA • 28/02/2018

No tiene un MBA ni un doctorado por Harvard. Tampoco un grado en Economía. Ni siquiera tiene la mayoría de edad. “Nací en 2014 en Japón”, cuenta. Y aun así, Pepper ha sido este martes el principal orador en el aula que la escuela de negocios Esade ha instalado en 4YFN, el salón de las startups del Mobile World Congress (MWC). Pepper es un robot. Y ante un auditorio casi tan curioso como entregado está a punto de mostrar sus habilidades en el campo la enseñanza, aunque confiesa que está algo nervioso “Es mi primer día delante de los estudiantes”, asegura levantando las risas de los asistentes.

Regina, Jean Mark, César y Dafne son los tres estudiantes que se prestan de voluntarios para interactuar con el robot, desarrollado por la japonesa Softbank Robotics. Lo sabe todo de ellos. Le acercan su smartphone y recita su nacionalidad, su currículum e incluso sus intereses. De vez en cuando, se permite soltar una broma y una pequeña carcajada. Luego empieza su explicación. Cuenta de forma escueta las razones por las que las empresas deciden internacionalizarse e incluso pone ejemplos de productos fabricados con piezas de todo el mundo. Ahí va uno: el avión. “Las puertas llegan de Francia, las alas de Reino Unido y otros componentes de Corea del Sur. La internacionalización es una oportunidad para los negocios”, explica con su voz metálica.

A petición de los profesores, Pepper somete a los alumnos a dos exámenes. Uno breve, en el que tienen que definir cuáles son las estrategias de expansión de marcas como Zara, Volkswagen, Apple y Toyota y otro más complejo de cuatro preguntas. El primero trata de constatar que los alumnos han entendido la explicación. El segundo sirve para que el profesor sepa en qué cuestión han tenido más dificultades, ese feedback que en ocasiones tanto cuesta obtener.

La inteligencia artificial ha llegado al aula. “Los robots no han llegado para sustituir a los profesores, pero sí pueden asistirlos. Pueden ser útiles para pequeños grupos, de tres o cuatro alumnos. Pueden dinamizarlos, saber cuál es la participación de los estudiantes y nos pueden ayudar a personalizar los contenidos a cada alumno”, explica Núria Agell, directora del Departamento de Operaciones e Innovación de Esade.

La presencia de los robots en la vida cotidiana

Pepper es creación de la filial de robótica del gigante japonés Softbank. Su socio en España es Robotronica, que explota la licencia. Su consejero delegado, Daniel Bayón, explica que Pepper no solo estará en el aula. La compañía ha llegado a acuerdos con firmas de servicios y hoteles que quieren tener al robot en su recepción, por ejemplo. “Hacemos software a medida. Nos han pedido que Pepper tenga un servicio de traducción simultánea y lo hemos desarrollado. También nos han demandado que, por ejemplo, el robot avise a un cliente cuando llega la persona a la que esperaba para reunirse. Es más, estamos intentando ya el siguiente paso: que vaya a buscarlo y lo acompañe hasta esa persona”, afirma Bayón.

“Lo primero que debemos considerar es qué consideramos un robot. Pensamos siempre en un semihumano, pero viniendo de la universidad abría Google Maps para ver cómo venir y me daba tres opciones distintas. Pues bien, eso ya es un robot”, recuerda Cecilio Angulo, profesor de Robótica de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). A pesar de que hablar de robots evoque Mazinger Z o la saga de la Guerra de las Galaxias, hoy ya son una realidad. “Son una parte importante de la industria automovilística, pero también en nuestras casas, como el Roomba, o se están usando ya para dar servicios en museos”, añade Agell.

La robótica y la inteligencia artificial, dos de los principales asuntos que se abordan en el MWC, tienen un largo camino por recorrer aún. Bayón explica que la principal ventaja con otras tecnologías es que genera “empatía”. Lo demostró ya Nao, el hermano pequeño de Pepper. Bayón indica que se empleó en muchos proyectos con niños dada su capacidad de comunicación y porque, al ser de menores dimensiones, era más fácil desplazarlo por el aula. “Hay otra utilidad: que el robot enseña robótica utilizándose a sí mismo. Por ejemplo, Pepper dice: pon mi mano delante de mí y verás que soy capaz de calcular las distancias”, cuenta.

En clase, Pepper da una lección de esa empatía a la que se refieren los profesores. Se exclama, levanta los brazos, ríe, cuenta chistes… Y además, es un gran conversador. “Está conectado a la Wikipedia, así que puede hablar de todo”, añade Bayón. Al final, cuando le despiden, Pepper no lo puede evitar. “¡Dame un abrazo!”, le dice al profesor abriendo sus pequeños brazos.


Autor: Lluís Pellicer en elpais.com el 27/02/2018.



Búsqueda por fechas
hasta

NOTICIAS MÁS LEIDAS
Noticia
“Los que entienden matemáticas controlan el mundo”
REVISTA DE PRENSA • 12/04/2018
Un bocadillo de tebeo en la camiseta de Marcus du Sautoy (Londres, 1965) lee “Yo no sé nada”. No es cierto: Du Sautoy ocupa una cátedra de matemáticas en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la cátedra Simonyi para el Entendimiento Público de la Ciencia, un puesto del que relevó al etólogo Richard Dawkins en 2008. El matemático, escritor y divulgador científico está en Madrid para presentar su nuevo libro Lo que no podemos saber, publicado en castellano por la editorial Acantilado. a camiseta no es una casualidad. Aunque el bocadillo sale de la boca del personaje ficticio Jon Nieve, de Juego de Tronos, Du Sautoy lo ha elegido para llamar la atención a su propia ignorancia. A pesar de sus inmensos conocimientos, este es un científico al que no le da miedo admitir, y afrontar, lo desconocido.
Noticia
Margaret Boden: "La inteligencia artificial, como el hacha, se puede usar para el bien o para el mal"
REVISTA DE PRENSA • 09/05/2018
Margaret Boden (Maggie para los amigos) ha visto de todo desde 1936. Nació en el Londres de los bombardeos y de Alan Turing, se abrió paso en el masculino mundo de la ciencia y se descolgó en 1977 con Inteligencia Artificial y Hombre Natural, uno de los libros pioneros en un campo que ha contribuido a ensanchar gracias a su 'sabiduría' adquirida en los mundos de la medicina, de la filosofía, de la psicología y de las ciencias cognitivas. A sus 82 años, Boden sigue activa desde su mirador en la Universidad de Sussex, fiel a su condición de insaciable "mariposa intelectual". Nos recibe con vestido floreado en su casa de Brighton, que pronto sentimos como nuestra. Y nos invita a hacer un recorrido por las estanterías donde alternan libros y pequeños frascos de vidrio que se estiran hasta tiempos de los romanos.