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Ya sé hablar inglés, ¿qué otro idioma puedo aprender?

Conocer una segunda lengua extranjera es cada vez más un factor diferenciador en el mundo laboral

REVISTA DE PRENSA • 13/07/2018

Quien busque trabajo o intente mejorar en su carrera se habrá dado cuenta de una cosa: hablar inglés ya no es un factor diferenciador. Dominar la que se ha convertido en la lengua franca ha dejado de ser un extra que añadir al currículum para convertirse en algo que se da por hecho. Así, por ejemplo, una de cada tres ofertas de trabajo exige un idioma extranjero y en el 92% de los casos ese idioma es el inglés, según un estudio reciente de Adecco. Frente a esta homogeneización, ¿cómo se puede despuntar? Conocer un segundo idioma extranjero tiene cada vez más peso a la hora de diferenciarse en el competitivo mercado laboral.

“Hablar otro idioma es un beneficio cognitivo e intelectual, pero también económico”, resume Roberto Cabezas, director de Career Services de la Universidad de Navarra (UNAV). “Te abre oportunidades tanto para responder a inquietudes intelectuales como para conseguir beneficios económicos”. En España, la importancia de aprender al menos un idioma ha calado. Aunque el nivel sea objeto de debate constante, un 42,5% de los españoles asegura hablar inglés, según la última Encuesta sobre la participación de la población adulta en actividades de aprendizaje, del Instituto Nacional de Estadística, que sitúa por detrás al francés (15,6%), el alemán (3,2%) y el italiano (2,8%). Pero lo cierto es que, a la hora de sumar varios idiomas, las cifras caen: solo el 17% de los profesionales con conocimientos de idiomas se maneja en dos lenguas y únicamente el 6% habla tres o más, señala un estudio de Infojobs.

Ello a pesar de que ser capaz de expresarse en otra lengua “incrementa en un 40% las posibilidades de encontrar trabajo”, asegura Neus Margalló, responsable de estudios de Infojobs. Las cifras del portal de empleo revelan que, del total de ofertas que exigen idiomas, el 13% ya pide hablar dos. Salvador Sicart, director en España de la consultora de recursos humanos Hays, coincide: “Cada vez son más las empresas que piden un segundo idioma, aunque suele ser por motivos específicos, como por ejemplo para un puesto que requiera ocuparse de diferentes mercados. Y como es algo poco frecuente, suma mucho… también a la hora de pedir un aumento salarial”.

Pero frente al dominio absoluto del inglés, ¿qué otro idioma estudiar? La decisión responde, en primer lugar, a las motivaciones de quien quiere volver al aula. Una lengua se puede estudiar por la atracción que genera la cultura de un país concreto, por tradición familiar o por el simple gusto de derribar fronteras hablando tantos idiomas como sea posible. El motivo más habitual es, sin embargo, el deseo de progresar profesionalmente. Y cuanto más se asciende en la jerarquía laboral, más frecuente es la necesidad de conocer otra lengua. “En un 55% de las ofertas de trabajo para puestos directivos las empresas están pidiendo un segundo idioma”, asegura Roberto Cabezas, de la UNAV.

No hay otra lengua que, como el inglés, permee todo el mercado laboral: es el idioma de los negocios, pero también el de la ciencia y el del mundo digital, además de un imprescindible en sectores como el turístico, el farmacéutico, el marketing... Elegir qué segunda lengua extranjera estudiar dependerá, en cada caso, del sector e incluso de la empresa a la que cada uno quiera dirigir sus pasos. “Mi primera recomendación es asegurarse de que el nivel de inglés sea óptimo. Después, elegir los idiomas que más puertas abran. Y esos son los que más relacionados están con hacia dónde va el mercado laboral”, aconseja Salvador Sicart, de Hays, que menciona el alemán como la primera opción “porque sigue siendo el país más fuerte en Europa y porque es muy complicado encontrar a alguien que lo domine”.

La enseñanza del alemán vivió una eclosión en España coincidiendo con los años de la crisis económica, cuando miles de jóvenes emigraron a Alemania en busca de una oportunidad laboral. “Es un idioma con mucha fuerza, aunque más para puestos técnicos que para posiciones de dirección”, añade Roberto Cabezas, de la UNAV. También tiene especial interés en sectores en los que las empresas alemanas tienen un gran peso, como el de la automoción, explica Neus Margalló, de Infojobs. Y a pesar de su dificultad y de que se requieren entre cuatro y cinco años para dominarlo, es el segundo idioma (por detrás del inglés) que más les gustaría aprender a los españoles, según el CIS.

En liza con el alemán aparece el francés, la segunda lengua extranjera más hablada en España. Idioma asociado a la diplomacia, pero también a sectores como la hostelería, la salud y el comercio, es una opción evidente tanto por la tradición de aprender francés en el colegio que hay en España como por un simple motivo geográfico: la cercanía con Francia fomenta estrechas relaciones entre empresas a uno y otro lado de la frontera.

Y aunque hay quien asegura que está de capa caída, en el Centro Superior de Idiomas Modernos de la Universidad Complutense, que da clases de 32 lenguas diferentes, el francés ha adelantado este año al alemán como el segundo idioma con más alumnos matriculados. “Lo achacamos al Brexit, mucha gente cree que ahora saldrán más oportunidades laborales en Francia”, explica su director, Jorge Braga. “También porque el alemán es más difícil de estudiar y porque muchos alumnos vienen con una base de francés del colegio”.

Otra de las opciones es dirigir la mirada hacia las economías emergentes y aprender portugués, ruso, chino o árabe, idiomas considerados minoritarios pero cada vez con más tirón. “Hemos notado un grandísimo aumento del interés por el estudio de lo que llamamos las grandes lenguas, las lenguas de las grandes civilizaciones: árabe, chino, ruso… que son además países emergentes”, asegura Caridad Baena, vicedirectora de la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro, en Madrid, con 8.000 alumnos y una oferta de 22 idiomas. Roberto Cabezas, de la UNAV, añade otra alternativa a tener en cuenta: “El hindi. Es interesante por motivos demográficos y económicos. India será el país con más habitantes del mundo y solo por eso este idioma va a cobrar una gran importancia en el contexto global”.

Pero más allá de la motivación laboral se sitúa algo mucho más difuso y difícil de resumir en una lista: el mero gusto por aprender idiomas. Hay quien estudia sueco porque le encantan las novelas de Henning Mankell, quien se lanza a por el japonés porque es aficionado al manga y quien estudia griego porque es un enamorado del país heleno. “Elegir qué idioma estudiar es algo muy personal y los motivos son muy diversos”, resume Caridad Baena. “Está quien quiere dar un salto en su carrera profesional y quien estudia por gusto. Son los más románticos”.


Una mente más rápida


La Comisión Europea ya se marcó en 2002 es objetivo de incentivar el aprendizaje de dos lenguas además de la materna. El programa de multilingüismo destaca que hablar varios idiomas "aumenta la empleabilidad de los jóvenes y es también un factor de competitividad, ya que las competencias lingüísticas deficientes hacen a muchas empresas perder contactos".

Pero estudiar un segundo idioma extranjero no solo añade una línea más al currículum de la que pocos pueden presumir. También demuestra un interés por el aprendizaje continuo y suma otras habilidades valiosas. “Cuantos más idiomas conoces, tu cerebro adquiere mayor plasticidad y más capacidad de concentración y memoria. También aprendemos a pensar y tomar decisiones con más rapidez”, ejemplifica Neus Margalló, responsable de estudios de Infojobs. “Todo esto son habilidades que van ligadas al aprendizaje de un idioma y que las empresas valoran. Son una ventaja competitiva importantísima”, añade Margalló.

 


Autora: Bárbara Sánchez en elpais.com el 20/06/2018.


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