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“El éxito es dedicarte a lo que te gusta”

El ingeniero Aleix Megías, de 28 años, ha trabajado en la Agencia Espacial Europea y apareció en la lista Forbes como uno de los jóvenes más influyentes en 2016

REVISTA DE PRENSA • 20/08/2018

Desde muy pequeño se sintió atraído por las estrellas. Y ahora, con 28 años, su mayor reto es “democratizar el espacio”. Lo que Aleix Megías define como utilizar la tecnología espacial “como herramienta para solucionar problemas”. Trabaja en Open Cosmos, en la que se embarcó en 2015 junto a otros dos compañeros (ahora la plantilla suma 30 trabajadores). La empresa provee misiones espaciales con nanosatélites para dar servicio a otras compañías que pretenden dar el “salto al espacio de forma simple y económica”. Una de las metas de este barcelonés es desarrollar tecnología y servicios espaciales que permitan resolver retos globales como el hambre o las consecuencias del cambio climático. Ya ha conseguido entrar en la lista Forbes de 2016 como uno de los jóvenes más influyentes, este ingeniero fue el único español en el apartado de industria.

Para alcanzar tan alto estatus, Megías siempre rozó la excelencia. Fue el primero de su promoción en el instituto público donde estudió, título que repitió años después en la carrera de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Cataluña. Durante el último año de facultad empezó su andadura por el extranjero, en una especie de beca Erasmus que le llevó por Alemania, Suecia y Francia para especializarse en ciencia y tecnología espacial. Y recién licenciado consiguió entrar a trabajar en la Agencia Aeroespacial Europea en Países Bajos, aunque al principio no estaba “muy esperanzado” de lograr la plaza porque la cuota de españoles depende también de lo que invierta cada país en la Agencia. “El ratio de españoles respecto a lo que aporta España es alto, pero finalmente lo conseguí y fue como un sueño. Entre quienes nos dedicamos a esto es algo a lo que muchos aspiran porque es como nuestra NASA”, cuenta con una amplia sonrisa por videoconferencia.

Megías reside desde hace tres años en Londres, donde se trasladó nada más acabar el programa con la Agencia Espacial para aventurarse en el emprendimiento. Uno de los compañeros con los que ideaba proyectos durante la carrera le llamó para sumarse a Open Cosmos. “Nos trasladamos allí porque Reino Unido está apostando mucho por el sector espacial. En España es más complicado. Espero que ahora el ministro Pedro Duque ponga la agenda espacial en lugar que se merece. No somos conscientes de lo que esta industria devuelve a la sociedad”, explica.

Ahora su rutina se reduce básicamente al trabajo, pues apenas tiene tiempo entre reunión y reunión. Coordina el desarrollo de las misiones y despacha con los clientes que acuden a ellos para externalizar el servicio de misión espacial. Lo novedoso de su compañía es que ofrecen a otras empresas un paquete completo que incluye desde la fabricación de nanosatélites de menos de 50 kilogramos y la validación en tierra, hasta la contratación con el lanzador, la obtención de licencias o incluso las operaciones en órbita de satélites para que los clientes puedan obtener los datos que necesitan.

‘Millennial’ poco común

Se confiesa tímido y admite que le costaba relacionarse en los eventos que organizaba Forbes, tras entrar en su lista. Pero lo cierto es que no lo parece, es elocuente y transmite pasión y entusiasmo en cada frase. Vive de alquiler con su pareja en la capital británica, donde además de interactuar con amigos de distintas partes del mundo, también se relaciona con otros españoles que han tomado caminos similares y han tenido que internacionalizar sus carreras profesionales para buscar mejores oportunidades laborales. “Espero volver algún día a Barcelona, pero la verdad que no sé cuándo”.

No es un millennial al uso. Casi ha dejado Facebook de lado, ha tocado poco Instagram y en YouTube solo ve los programas de APM?, el programa satírico de TV-3. Su actividad en redes sociales se reduce a Twitter, donde roza los 1.000 seguidores y de la que se vale para estar al día de las noticias del sector. No ve la televisión y le cuesta pensar en algún hobby: “Es que no tengo tiempo. Los fines de semana intento hacer deporte y algo con amigos, si no trabajo. De pequeño tocaba el clarinete en un grupo de jazz en Barcelona, pero lo dejé”, cuenta.

Le cuesta hacer recuento, pero la mayor parte de sus amigos de la carrera y del barrio también se han independizado: “Bastantes han tenido que marcharse al extranjero”. De padre arquitecto y madre profesora, no reconoce haber tenido más éxito profesional que ellos a su edad. “El éxito consiste en dedicarte a lo que te gusta. Ellos consiguieron mucho pudiendo estudiar una carrera y trabajar de ello. Mis abuelos eran emigrantes andaluces que no tenían estudios superiores. Para mí lo profesional y lo personal es lo mismo porque soy feliz al trabajar en lo que me apasiona”, sentencia. 


Autora: Virginia Martínez en elpais.com el 8/08/2018.



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