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IV Informe Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional

Ya es posible medir la inteligencia emocional en niños y jóvenes

El documento, presentado en Madrid el 23 de abril, está dirigido a equipos directivos de centros escolares, docentes, personal de administración y todos aquellos interesados en el desarrollo emocional y social en el ámbito educativo

Momento de la presentación del Informe Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional
Momento de la presentación del Informe Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional

Momento de la presentación del Informe Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional

EDUCACIÓN • 23/04/2015

La Educación Emocional y Social de niños y adolescentes en las aulas mejora las habilidades para relacionarse, resolver conflictos y enfrentarse a emociones intensas. Estos son algunos de los resultados que presenta el IV 'Informe Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional', que estudia experiencias educativas puestas en marcha en Dinamarca, Malta, México, Nueva Zelanda y Suiza, e incorpora dos herramientas pioneras a nivel mundial para evaluar las habilidades emocionales de los menores.

Este informe ha sido presentado el 23 de abril en la sede de la Fundación Botín de Madrid en un acto dirigido, al igual que el documento, a equipos directivos de centros escolares, docentes, personal de administración y todos aquellos interesados en el desarrollo emocional y social en el ámbito educativo. A través del informe expertos nacionales e internacionales nos acercan a prácticas educativas pioneras en diferentes lugares del mundo, así como a las últimas y más importantes investigaciones en España en el ámbito de la medición de la Inteligencia Emocional.

Desde 2007 la Fundación Botín investiga, junto a reconocidos expertos nacionales e internacionales, el estado de la educación emocional y social en distintos lugares del mundo. Por el momento, se han editado cuatro informes en los que se analizan las iniciativas más relevantes en esta materia en un total de 21 países, siempre con las miras puestas en mejorar la calidad educativa y el bienestar en la infancia y la adolescencia, no sólo a través de la difusión de estos trabajos de investigación, sino también de la mejora y la extensión de su propio programa educativo, Educación Responsable, que ya está presente en 150 centros de 6 Comunidades Autónomas (Cantabria, Madrid, La Rioja, Navarra, Galicia y Murcia).

Para Christopher Clouder, director del grupo de investigación que ha realizado la introducción del Informe, “en un mundo con una tecnología en creciente sofisticación, las habilidades emocionales y sociales que requeriremos serán cada vez más la empatía, la atención, la tolerancia, la responsabilidad, la creatividad y la imaginación”, ya que éstas son capacidades que no encuentran réplica en la inteligencia artificial. Además, el experto alerta sobre las nuevas tecnologías, que pueden “apartarnos del mundo real para vivir en uno automatizado a través de pantallas, algoritmos e interfaces”, un riesgo que debería llevarnos a analizar las repercusiones éticas del impacto de la tecnología en nuestra vida y en la de nuestros niños.

Además, según Clouder, a pesar de los buenos resultados obtenidos por los programas de educación emocional y social en los diferentes países del mundo analizados, "la formulación de políticas educativas ha seguido el sentido opuesto, ya que estas últimas están exclusivamente basadas en los resultados, potenciando la competitividad y los sistemas impersonales".

Según este trabajo de investigación, la creatividad está presente en los niños por naturaleza, pero la confianza de muchos de ellos en esta capacidad disminuye a medida que conviven con su entorno inmediato y en la escuela, coartando con demasiada frecuencia capacidades que deberíamos dejar florecer y reforzar, siendo la educación emocional y social impartida en el entorno escolar y familiar una buena forma de lograrlo.



Resultados por países

En este trabajo de investigación se han analizado los programas e iniciativas más determinantes en cada uno de los países objeto de estudio. Así, el docente y psicopedagogo Claes Solborg Pedersen destaca que, en Dinamarca, la educación emocional y social lleva tiempo considerándose requisito previo indispensable para mejorar las competencias académicas. Además, subraya el profundo respeto que tienen los profesores hacia los niños y sus padres, e indica que su país puede presumir de contar con centros educativos en los que se trabaja para minimizar el impacto de la procedencia social de los alumnos. Sin embargo, puntualiza que, dado que el estado de bienestar parece estar sufriendo una transformación paulatina hacia un estado competitivo, el sistema educativo está dejando de centrar su atención en la consecución de objetivos, preocupándose más por el logro de resultados.

En la misma línea, en Malta la asignatura 'Educación Personal y Social' es materia obligatoria desde hace 30 años, respondiendo así al objetivo de prevenir el consumo de drogas y las conductas desafiantes, tal y como explica el director del Centro de Resiliencia y Salud Socioemocional y jefe del Departamento de Psicología de la Universidad de Malta, Carmel Cefai. Además, existe un programa de intervención temprana denominado 'Clases de Crianza', que está destinado a los jóvenes más vulnerables y que ha resultado eficaz a la hora de promover en ellos un desarrollo emocional, social y cognitivo saludable. En cualquier caso, Malta aún tiene retos pendientes de abordar, como la necesidad de implantar un programa escolar global de educación emocional y social para todos los cursos y basado en las escuelas, centrado en la promoción de la salud, la prevención de determinadas conductas y las intervenciones dirigidas, en el que participe toda la comunidad escolar en colaboración con los padres, la comunidad local y los servicios de apoyo externos.

“En un mundo con una tecnología en creciente sofisticación, las habilidades emocionales y sociales que requeriremos serán cada vez más la empatía, la atención, la tolerancia, la responsabilidad, la creatividad y la imaginación”

En México, el programa 'Amistad para Siempre' ha demostrado que los alumnos mejoran sus habilidades para afrontar conflictos y su capacidad para entablar relaciones. El mismo resultado que el observado por el 95% de los profesores colaboradores en el programa DIA de educación emocional a través del arte, en el que ya han participado más de medio millón de niños. La investigadora Claudia Madrazo, responsable de esta parte del Informe, recalca –no obstante- que a pesar de las reformas curriculares emprendidas por el Gobierno mexicano la enseñanza sigue careciendo de un enfoque socioemocional obligatorio integrado. Así, en este capítulo se pone de manifiesto la imperiosa necesidad de incorporar cambios estructurales en los planes de estudio y en la capacitación continua de los formadores de profesorado, directores de centros educativos, docentes, tutores y padres, con el objetivo de desarrollar comunidades de aprendizaje sanas, que sean capaces de co-crear y de mantener los complejos procesos de la educación emocional y social, y que permitan reconstruir el tejido social. Además, merece la pena destacar el caso práctico desarrollado en el pueblo maya de la península de Yucatán, siendo interesante la visión que aporta de cómo se aplica la educación emocional y social en el modo de vida tradicional de los mayas, a la vez que ilustra la profundidad y fragilidad de las habilidades sociafectivas que se fomentan en sus comunidades para conseguir “un equilibrio metafísico”.

Tampoco en Nueva Zelanda existe una visión integradora de la educación emocional y social en los planes de estudio que establece el Ministerio de Educación, mucho más centrado en potenciar asignaturas que le permitan mantener su calificación - con resultados superiores a la media- en el Informe PISA. Además, un 10% de los niños de entre 10 y 14 años ha sido diagnosticado en algún momento de su vida de algún tipo de alteración emocional o conductual. Según explica el profesor universitario Neil Boland, en Nueva Zelanda está aumentando el nivel de estrés en los niños, existiendo una creciente disparidad educativa entre los alumnos de alto y bajo rendimiento, una escala en las diferencias de rentas, y la creación de una clase social cada vez más pobre, integrada en una proporción demasiado elevada por las gentes de las comunidades maorí y palsifika. Además, el experto subraya que, al contrario que en la enseñanza generalizada, en las escuelas maoríes la educación emocional y social está profundamente integrada, un dato que merece la pena destacar. En cualquier caso, algunas iniciativas desarrolladas en el campo de la educación emocional, como la de la Mental Health Foundation, han obtenido buenos resultados en el país, ya que los participantes han mostrado más serenidad, concentración, autoconsciencia y mejores habilidades para resolver conflictos.
 
En Suiza, el estado de la cuestión lidia con la particularidad de que no existe un sistema educativo nacional, ya que los 26 cantones tienen soberanía absoluta en materia de Educación. A pesar de ello, la educación en Suiza está avanzando hacia una mayor integración, y son las escuelas las que deben asumir la tarea de preparar a los niños para la vida en una sociedad multilingüe y multicultural. Tal y como afirma el profesor e investigador de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes del sur de Suiza, Davide Antognazza, se han desarrollado algunas iniciativas en el ámbito de la educación emocional, como el programa PFADE, que se ha implementado en más de 1.300 aulas y ha conseguido facilitar la colaboración entre profesores y mejorar el ambiente escolar. También en el cantón de Tesino, 1.000 niños han participado en un proyecto de investigación en las aulas en materia de educación emocional y social, un trabajo que ha durado dos años y cuyos resultados indican que la gran mayoría de los participantes aprendieron estrategias para abordar emociones intensas.
"La formulación de políticas educativas ha seguido el sentido opuesto, ya que estas últimas están exclusivamente basadas en los resultados, potenciando la competitividad y los sistemas impersonales"


Herramientas de evaluación pioneras

Una de las novedades de este último trabajo que hoy se presenta, es que incluye dos herramientas de evaluación para niños (de 2 años y medio a 11 años) y adolescentes (de 12 a 17 años) pioneras a nivel mundial y cuyo desarrollo ha sido financiado íntegramente por la Fundación Botín. Diseñadas por investigadores del Laboratorio de Emociones de la Universidad de Málaga, estos instrumentos de evaluación ayudarán a conocer mejor el impacto de los programas de educación emocional y social en el alumnado, respondiendo así al empeño de la Fundación Botín por medir el impacto real de sus programas.

Estas pruebas, únicas en el mundo, parten del conocimiento previo adquirido mediante la colaboración entre expertos de la Universidad de Cantabria, la Universidad de Yale (EEUU) y la Universidad de Málaga, , cuyo Laboratorio de Emociones, dirigido por el catedrático de psicología Pablo Fernández Berrocal, las ha desarrollado gracias a la inversión económica realizada por la Fundación Botín. En los diferentes estudios y validación de las pruebas han participado también docentes, padres y alumnos de distintos centros educativos.

Han sido seis años de trabajo que han culminado en el Test de Inteligencia Emocional de la Fundación Botín para la Infancia (TIEFBI) y el Test de Inteligencia Emocional de la Fundación Botín para Adolescentes (TIEFBA), dos instrumentos que evalúan la capacidad real del alumno para poner en marcha sus habilidades emocionales y resolver diferentes problemas.

Conocimiento aplicado

El avance en la investigación de la educación emocional y social en el mundo está propiciando, además de estas nuevas herramientas de evaluación, una corriente de intercambio de información y nuevas ideas entre los expertos interesados en este campo a través de la Plataforma para la Innovación en Educación de la Fundación Botín.

Además, todo el conocimiento acumulado ha sido aplicado por la Fundación Botín en su propio programa educativo, 'Educación Responsable', que ya alcanza los 150 centros educativos en seis comunidades autónomas españolas - Cantabria, Madrid, La Rioja, Navarra, Galicia y Murcia- en las que la inteligencia emocional y social y el desarrollo de la creatividad es una realidad. Este programa promueve la comunicación y mejora la convivencia en los centros escolares a partir del trabajo con docentes, alumnado y familias, ayudando a los alumnos a conocerse y confiar en sí mismos, comprender a los demás, reconocer y expresar emociones e ideas, desarrollar el autocontrol, aprender a tomar decisiones responsables, valorar y cuidar su salud y mejorar sus habilidades sociales.

A través de este programa, los alumnos mejoran significativamente su inteligencia emocional, en concreto la claridad o comprensión emocional para identificar y diferenciar las propias emociones y el uso de estrategias para reparar los estados emocionales negativos; su comportamiento asertivo (capacidad para defender sus derechos y expresar ideas y sentimientos respetando a los demás, evitando conflictos) y reducen sus niveles de ansiedad. Estas mejoras tienen consecuencias probadas muy importantes relacionadas con algunos de los problemas más graves y difíciles de resolver de nuestro sistema educativo: previenen el consumo de drogas; mejoran  la convivencia y disminuyen los niveles de violencia; mejoran la relación entre el profesor y los alumnos, así como reducen los síntomas asociados a la depresión infantil y juvenil. Además, se ha producido una correlación entre el clima escolar y el nivel académico, y se ha incrementado el rendimiento académico.

MÁS INFORMACIÓN:

  1. Informe Completo Fundación Botín 2015. Educación Emocional y Social. Análisis Internacional
  2. Informe Fundación Botín 'La Educación Emocional y Social en España
  3. Nuevos Instrumentos de evaluación de la Inteligencia Emocional en la infancia y la adolescencia



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