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La educación necesita tecnología que entienda de neurociencias

Su combinación en particular puede dar como resultado soluciones radicalmente nuevas de aprender con mayor eficacia

REVISTA DE PRENSA • 28/04/2015

¿Se ha preguntado alguna vez por qué los videojuegos enganchan a los niños de tal manera? La universidad de Bristol, en Reino Unido, ha intentado definir los ingredientes mágicos que cautivan de los videojuegos, y cómo usarlos para seducir igualmente con las clases escolares. Mediante una mezcla de técnicas de imagen aplicadas al cerebro e investigación en las aulas, hemos observado que hay un componente de suerte (no saber si vas a recibir el premio o no) que incrementa la respuesta del cerebro ante dicho premio y puede acelerar el aprendizaje. Ahora estamos colaborando en el desarrollo de tecnología que permita a los profesores transformar una clase entera en juegos, mediante principios derivados del conocimiento adquirido sobre la función cerebral.

En 2016, este planteamiento se probará en las clases de Ciencias Naturales durante un curso escolar en 70 escuelas de secundaria repartidas por Reino Unido. La tecnología y la neurociencia están destinadas a convertirse en dos caudales vivos con influencia sobre la educación.

Los videojuegos se están testando ahora para ayudar a preservar la función cerebral en una población más añosa

Y su combinación en particular puede dar como resultado soluciones radicalmente nuevas de aprender con mayor eficacia. Prometen ser beneficiosas para la sociedad en su ciclo de vida. Por ejemplo, estamos empezando a entender los beneficios en potencia de los videojuegos de acción prediseñados a la hora de desarrollar y mantener la función cognitiva e incluso el procesamiento visual. Estos juegos, que normalmente pertenecen al ámbito de los adolescentes, se están testando ahora para ayudar a preservar la función cerebral en una población más añosa, como forma de remediar el daño que conlleva un traumatismo sobre el procesamiento visual. Una vez más, las técnicas de imagen aplicadas al cerebro sirven para entender mejor los procesos en cuestión. Y lo que es aún más asombroso, los neurocientíficos están investigando nuevas tecnologías que pueden mejorar el aprendizaje de temas como las matemáticas, enviando mini-señales eléctricas a través del cuero cabelludo.

Las neurociencias ya influencian nuestra forma de pensar en términos de educación, pero en combinación con la tecnología podrían ser una fuerza de cambio especialmente potente.


Paul Howard-Jones, investigador en neurociencia de la Universidad de Bristol y experto de la Fundación de la Innovación Bankinter

Publicado por El Mundo el 27/04/2015



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