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Reválidas: El futuro de las evaluaciones de Primaria, ESO y Bachillerato

¿Cambia algo en la Lomce tras la votación del Congreso?

Los ministros de Educación del PP defensores de la LOMCE: Íñigo Méndez de Vigo y José Ignacio Wert el 26 de junio de 2015 en el momento del traspaso de cartera
Los ministros de Educación del PP defensores de la LOMCE: Íñigo Méndez de Vigo y José Ignacio Wert el 26 de junio de 2015 en el momento del traspaso de cartera

Los ministros de Educación del PP defensores de la LOMCE: Íñigo Méndez de Vigo y José Ignacio Wert el 26 de junio de 2015 en el momento del traspaso de cartera

REVISTA DE PRENSA • 07/04/2016

El Congreso escenificó el pasado martes el mayoritario rechazo de la sociedad española a la Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce). El respaldo a la proposición de ley presentada por el Grupo Socialista para suspender el calendario de implantación de la reforma educativa del PSOE presenta una fuerte carga simbólica, pero todo apunta a que no tendrá consecuencias prácticas, al menos a corto plazo.

Es muy difícil que la llamada Ley Wert se paralice en su aplicación más inmediata: la evaluación de 6º de Primaria, que los niños de 12 años tendrán que realizar en mayo en todas las comunidades autónomas. Otra cosa es lo que puede pasar con las otras reválidas de la ESO y Bachillerato.

Los argumentos jurídicos

La propuesta de ley socialista ha iniciado ya su tramitación en Comisión. Ahora tiene que recibir las enmiendas de todos los grupos y pasar al Senado, donde el PP tiene mayoría y se lo va a tomar con tranquilidad. Después vuelve al Congreso. Es imposible que dé tiempo a ser aprobada definitivamente antes de la disolución de las Cortes el 2 de mayo.

Hay dos escenarios políticos posibles. Que Pedro Sánchez logre llegar a un acuerdo de gobierno antes de esta fecha y que no. Si no lo hace, el Gobierno en funciones actual ha dejado claro que no piensa hacer caso a lo aprobado ayer por mayoría en el Congreso. El ministro Íñigo Méndez de Vigo ya ha dicho que "la Lomce se va a cumplir". No sólo porque no quiere sino porque no puede, dada su situación de interinidad. Así que, después de las elecciones, se verá, pero ya nos ponemos en junio y la prueba de Primaria es en mayo.

Si, por el contrario, Sánchez forma gobierno en los próximos días, la cosa puede cambiar, pero también es muy improbable que dé tiempo. La Lomce no se puede derogar sin más porque es una ley orgánica y necesita ser sustituida por otra de su mismo rango. Para ello, debe pasar por un trámite parlamentario que, si se realiza de urgencia, duraría como mínimo varios meses. No se puede quitar nada concerniente al calendario de la Lomce porque está blindado dentro de esta ley orgánica, según fuentes jurídicas.

No obstante, el nuevo Ejecutivo podría realizar una pequeña trampa, modificando a golpe de decreto algunas cuestiones concretas de la ley siempre y cuando no se tratara de quitar, sino de modificar. En este sentido, fuentes socialistas explican que la argucia sería aprobar un decreto en el que se estableciera que la prueba de mayo las pueden hacer este año las comunidades "de forma voluntaria". Seguirían existiendo, pero, en la práctica, sólo la realizarían las autonomías del PP. En este sentido, la presentación de enmiendas en el Congreso respaldaría los cambios. En esta caso, el tiempo corre muy en su contra.

¿Las comunidades autónomas pueden negarse?

Hay una decena de comunidades autónomas que ha mostrado su rechazo a las reválidas, incluida la prueba de Primaria, contra la que han recurrido en el Tribunal Supremo Cantabria, la Comunidad Valenciana, Asturias, Extremadura, Andalucía y Navarra.

Fuentes del Ministerio de Educación recuerdan que, el pasado 13 de agosto, se llegó a un acuerdo "con todas" las autonomías en las que el Gobierno les cedió protagonismo en la prueba a cambio de que se comprometieran a hacerla tomando como referencia los contenidos y criterios evaluables del Ministerio.

Las mismas fuentes sostienen que la prueba la tienen que hacer sí o sí "porque lo dice la ley". Es decir, si no la hicieran estarían incumpliendo la ley.

El año pasado, algunas comunidades autónomas anunciaron que no iban a aplicar la Lomce pero, al final, terminaron plegándose a la normativa.

¿Cómo es la prueba de Primaria?

La prueba de Primaria, en cualquier caso, no tiene efectos académicos, es sólo de diagnóstico. El problema es que, hoy por hoy, da pie a que se hagan rankings por colegios y comunidades, que la comunidad educativa considera injustos. El Ministerio de Educación se ha mostrado partidario de ceder en esta cuestión y no hacer públicos los datos que den lugar a ránkings.

El Gobierno prevé que en ella participen 481.375 alumnos que actualmente cursan 6º de Primaria en casi 14.000 centros docentes de todas las comunidades autónomas.Aunque es una prueba estatal, son las comunidades autónomas las que diseñan, aplican y corrigen el examen, y también concretan los criterios de evaluación, los estándares de aprendizaje evaluables y el diseño de la prueba de Lengua Cooficial y Literatura.

Será corregida por profesores funcionarios ajenos a los centros que examinarán de competencia matemática, comunicación lingüística y ciencia y tecnología. Su fin es diagnosticar "dificultades de aprendizaje" y tomar a tiempo medidas oportunas.

Esta prueba va a costarle al Gobierno un millón y medio de euros.

¿Qué pasa con las reválidas de la ESO y Bachillerato?

¿Qué va a pasar, mientras tanto, con las reválidas de la ESO (16 años) y Bachillerato (18 años)? Estas dos pruebas sí que son serias, porque, si el alumno las suspende, no puede seguir estudiando. El Gobierno no ha aprobado aún la normativa que las regula. Está a punto. La semana pasada el ministro se vio con los rectores para analizar la de Bachillerato -quieren que sea lo más posible a la antigua Selectividad- y estos días se está reuniendo con los consejeros autonómicos. Hay muchas cosas que no están claras. La comunidad educativa no aprueba, por ejemplo, que haya preguntas tipo test. Y tampoco se ha definido bien qué va a pasar con los alumnos que suspendan. El Ejecutivo en funciones quiere finiquitar este asunto cuanto antes, aunque quizá lo más sensato sería esperar a ver qué pasa con el nuevo gobierno.

Sea como fuere, el futuro de estas reválidas está muy en el aire y es muy probable que no lleguen a hacerse nunca, dado la gran oposición social con la que cuentan.


Autora: Olga R. San Martín, publicado por elmundo.es el 06/04/2016



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