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Jan Bietenbeck: "Hay que evaluar a los profesores a partir de la mejora de sus alumnos"

Jan Bietenbeck / Foto: Lund University
Jan Bietenbeck / Foto: Lund University

Jan Bietenbeck / Foto: Lund University

REVISTA DE PRENSA • 10/05/2017

El joven alemán Jan Bietenbeck, profesor de la Universidad de Lund (Suecia), trabaja para averiguar cuáles son los factores que influyen en la calidad docente. Investigador del prestigioso Instituto para el Estudio del Trabajo, ubicado en Bonn, recientemente ha sido galardonado con el premio a la mejor tesis doctoral en Economía de la Educación, que concede la Asociación Alemana de Economía. Ayer pasó por Madrid para impartir una conferencia organizada por la Fundación Europea Sociedad y Educación y la Fundación Ramón Areces.


P. ¿Cómo se distingue a un buen de un mal profesor?


R. Para saber si un docente es malo o bueno debemos evaluar la mejora del conocimiento de sus estudiantes mediante tests estandarizados. Hace 15 años, se empezó a medir en EEUU cómo aumenta el rendimiento de los alumnos de un curso para otro. Este crecimiento se llama valor añadido del profesor y se usa en muchas escuelas para evaluar la calidad de los docentes. Por ejemplo, en Washington DC hay salarios que dependen del valor añadido del profesor y se despide a docentes que no consiguen que aumente el rendimiento de sus estudiantes.


P. ¿Está a favor de estas medidas?


R. Tienen ventajas, porque incentivan el esfuerzo. En muchos países, como España, la calidad de los profesores no es recompensada. Hay que incentivar a los docentes que se vuelcan en que sus estudiantes aprendan. Dicho esto, el valor añadido del profesor no es una medida perfecta, porque no evalúa el comportamiento de los alumnos. Puede haber profesores con valor añadido bajo que, sin embargo, tengan un efecto muy positivo en el comportamiento de sus estudiantes. Si queremos despedir a los malos profesores, deberíamos cambiar el sistema de acceso a la profesión, para darles salidas laborales fuera de la escuela. También podemos ofrecer entrenamiento a los malos profesores para que mejoren. Suelen funcionar los profesores mentores que ayudan a sus compañeros durante los primeros años.


P. Eric A. Hanushek recomienda poner a los buenos profesores en los peores colegios, justo lo contrario de lo que se hace en España...


R. Sí, si pones a buenos profesores en escuelas con problemas, mejora el rendimiento.


P. ¿Hasta qué punto la calidad del profesorado influye en el sistema educativo?


R. Es el factor que más influye en el aprendizaje del alumno. Mucho más que los recursos o los ordenadores en el aula. La influencia de los compañeros es importante, pero no tanto como la calidad del profesor. Los alumnos cuyos profesores tuvieron valores añadidos altos no sólo sacaron buenas notas, sino que además les fue mejor en la vida posteriormente.


P. ¿En qué sentido?


R. Hace un par de años se publicó un estudio en EEUU que siguió a los alumnos durante 20 años. Se comprobó que los estudiantes que tuvieron un profesor de valor añadido superior después han tenido mejores salarios. En concreto, ganan un total de 25.000 dólares más que los que tuvieron un profesor de valor añadido inferior.


P. ¿Se puede fabricar al profesor perfecto? ¿Qué elementos influyen y cuáles no en la calidad docente?


R. En muchos países se contrata a profesores o se les paga un salario más alto si tienen más experiencia, o un título de máster, o un doctorado, o han pasado una oposición, pero se ha demostrado que estos elementos no influyen en los logros de los estudiantes. Ahora hay una nueva línea de investigación que no se centra en las características de los docentes, sino en lo que hacen en el aula. Hay que estudiar cuáles son las prácticas que producen mejores resultados.Se ha visto que las pedagogías tradicionales salen mejor paradas en los tests estandarizados, pero eso puede ocurrir porque miden conocimientos concretos. Las prácticas más modernas, como el trabajo en equipo, mejoran otras habilidades, como el pensamiento crítico. Este método de observar lo que ocurre en el aula va a producir resultados en unos años y quizá entonces podamos generar un tipo estandarizado de profesor perfecto.


P. En España los tests estandarizados son bastante impopulares. De hecho, el Gobierno que impulsó las llamadas reválidas las ha terminado quitando porque no ha encontrado apoyos.


R. Es una pena, porque, aunque estas evaluaciones no sean perfectas, dan mucha información sobre lo que de verdad sabe el estudiante. Con ellas se pueden hacer muchos análisis y comparaciones, y en España se necesitan datos.


P. Los ránkings pueden ser injustos con los colegios que parten de una situación socioeconómica más desfavorecida...


R. Estoy de acuerdo.El ránking en bruto puede dar problemas, pero hay datos, como el valor añadido del profesor, que nos permiten hacer comparaciones más justas entre las escuelas.


P. ¿Qué le parece que en España se pueda obtener el título de la Enseñanza Secundaria Obligatoria con una nota media inferior a un 5 sobre 10 y dos suspensos?

R. Eso devalúa el título. No es buena idea.


Autora: Olga R. Sanmartín, publicado por elmundo.es el 05/05/2017.



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